- Familiares demandan que se exija a Guatemala investigar a fondo
CORRESPONSAL/ MATAGALPA
Con las lágrimas prontas a resbalar de sus ojos achinados, Concepción González Ochoa se resistía a creer la muerte de su hijo Tomás González Ramos, de 28 años, cuyo féretro cargaban en hombros algunos parientes que lo trasladaban hacia el sitio donde sería sepultado, en la comunidad Yale Dos, 15 kilómetros al noreste del poblado La Dalia.
Abatido, don Concepción caminaba por el estrecho camino fangoso e iba al frente del humilde cortejo fúnebre de su hijo, que el fin de semana reciente fue asesinado en Guatemala, junto a otros tres nicaragüenses que también ayer fueron sepultados en distintos sitios.
Como habiendo recibido un extraño soplo de aliento, don Concho, como le llaman en su lugar, alzó la vista para ver el féretro café que contenía los restos de Tomás y, al instante, denotando su formación y fe cristiana, resignado, balbuceó: “Ayer, ya tarde me di cuenta de que mi muchacho venía muerto de otro país. Yo no pensaba que andaba en otro país, y ahora lo que tenemos que hacer, más yo como su papá, es no ponerme tan triste, porque nada hago, no puedo renegar, dice la Palabra de Dios”.
“No hay que renegar. Cuando a uno le sucede una cosa así, ya sea a un padre, una madre, o un hijo que ya descansa en Dios, entonces ya no podemos ponernos contra Dios, porque todo lo que pasa es porque Dios quiere”, añadió el campesino.
Rechazan hipótesis
Tomás González Ochoa, junto a los nicaragüenses Carlos Guido Tercero, de 36 años; Bladimir Montenegro Martínez, de 24, y José Nils Hernández García, de 30 años, fueron asesinados el sábado por presuntos pandilleros que se movilizaban a bordo de una camioneta cerca del parque de la colonia Ciudad del Sol, en el municipio guatemalteco de Villanueva.
En el atentado resultaron heridos Álvaro José Montenegro Zeledón, de 27 años; Byron López Guido, de 37, y Elvin Guido Chavarría, de 30, todos originarios del departamento de Matagalpa.
Agencias internacionales de noticias informaron que, según la Policía guatemalteca, el suceso pudo tratarse de un pleito entre pandillas, pero esa hipótesis la rechazan rotundamente los familiares de las víctimas en Nicaragua, quienes coinciden en su demanda a las autoridades guatemaltecas para que investiguen a profundidad el caso y logren encontrar a los autores de la masacre.
Que investiguen
Considerando “inaudita” la hipótesis policial, Yolanda Mangas Guido, hermana de Carlos, aseguró que “todos (víctimas) han sido muchachos bien honestos, (pero) como ellos no pueden controlar a semejante mafia que tienen allí, entonces buscan cómo limpiarse las manos, eso es lo que pasa, no son eficientes”.
“Que investiguen. Que hagan una investigación exhaustiva”, demandó Mangas. “Veo que las autoridades nicaragüenses no se pronuncian. Hay gente de nuestro país que muere en Costa Rica, en Guatemala, muere en cualquier otro país y como que no pasó nada”, agregó.
Por su parte Rogelio Espinoza Martínez, tío de Tomás, exclamó: “Eso que dicen allá (en Guatemala), que andaban en pandillas, es mentira. Esta gente ha sido de trabajo y no de vagancia. Se van por la pobreza que existe en este país, no por vagos”.
“Lo que esperamos es que el gobierno de allá procure poner en claro eso (…) lo que pedimos es que agarren a los autores”, agregó Espinoza.
Igual opinó el alcalde sandinista de El Tuma-La Dalia, Jaime Arauz, para quien “se tiene que investigar el caso y buscar justicia (…) inclusive, el gobierno de Nicaragua debería pedirle al gobierno de Guatemala una investigación a fondo, porque esta gente (víctimas) no estaba vinculada con ninguna pandilla. El único vínculo que tenían era con su trabajo”.