Karla Ivette CAstellón junto a un grupo de alumnos. (LA PRENSA/J. RODRÍGUEZ )

La maestra de Houston

La nicaragüense Karla Ivette Castellón imparte clases en el Golfcrest Elementary de Houston, Texas [doap_box title=»Llegó “mojada”» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] En junio de 1985, Karla Ivette Castellón acompañada de sus padres y hermana mayor entraron a los Estados Unidos como miles han entrado, “mojados”. Karla en ese entonces tenía tan sólo 5 años de edad. La […]

  • La nicaragüense Karla Ivette Castellón imparte clases en el Golfcrest Elementary de Houston, Texas
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En junio de 1985, Karla Ivette Castellón acompañada de sus padres y hermana mayor entraron a los Estados Unidos como miles han entrado, “mojados”. Karla en ese entonces tenía tan sólo 5 años de edad.

La familia Castellón hizo New Jersey su primer hogar en Estados Unidos. Años más tarde Karla se graduó en el Memorial High School de esa ciudad, luego ingresó al St. Peter’s College en Jersey City.

En este centro de estudio, la nieta del profesor Castellón, obtuvo su licenciatura en educación primaria y en estudios americanos, también recibió una mención especial en historia.

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Entre sus alumnos ha tenido a niños hondureños, salvadoreños, norteamericanos, afroamericanos y hasta asiáticos

Especial para LA PRENSA/ Houston

Una mañana de 1960 el nicaragüense Carlos José Castellón Peña impartía sus clases en una aula del Instituto Ramírez Goyena. Cuarenta y seis años más tarde su nieta Karla Ivette Castellón hace lo mismo que su abuelo, pero en un escenario muy diferente. Ella es la profesora de la escuela Golfcrest Elementary de Houston, Texas.

El abuelo de Karla Ivette tenía bien puestas esas alas que le dio el saber, voló muy alto con ellas, fue profesor de química, física, anatomía tanto en el Instituto Ramírez Goyena como en el Maestro Gabriel, pero además fue farmacéutico.

LA INSPIRACIóN

Como una ironía, la inspiración que llevó a Karla Ivette a convertirse en maestra, no fue su versátil abuelo, sino su maestra de primer grado Maritza Mier. “Ella me ayudó mucho a aprender el inglés , recién llegada acá.

Su ayuda fue vital para salir rápido de los programas bilingües de las escuelas. La admiré mucho y quise ser como ella”, admite la ahora maestra de Houston.

Apenas le dieron su título para ejercer como maestra se mudó de New Jersey a Houston, donde imparte clases de quinto grado y este último año escolar que acaba de terminar dio clases de segundo grado en la Golfcrest Elementary.

Según Karla, la mayoría de sus alumnos son mexicanos o norteamericanos descendientes de mexicanos. “De vez en cuando también tengo alumnos hondureños, salvadoreños, afroamericanos y hasta asiáticos, nunca he tenido a un alumno nicaragüense o descendiente de nicaragüenses”, aseguró la educadora.

Sin embargo, recuerda que cuando hacía sus prácticas en New Jersey, se encontró con una niña nicaragüense que cursaba el primer grado y se llamaba Alejandra. La recuerda muy bien porque lo primero que le dijo la niña al saber que su maestra era nicaragüense fue: “Yo soy de Nicaragua, también”.

PROFESIÓN AGOTADORA

Dan Rather, el famoso presentador de noticias de la televisión norteamericana, aseguró cierta vez que “el sueño comienza con un maestro quien cree en vos, quien te empuja y te guía al próximo nivel de tu vida, algunas veces hincándote con una vara llamada verdad”.

En tanto, para Karla un maestro tiene que balancear todo en el aula. “Hay que planear, enseñar, calificar, dar clases, hacer exámenes y a veces llevar a cabo el papel de enfermera y hasta de madre”.

La maestra nica de Houston enfatizó que el ser maestra es una profesión muy agotadora. “A veces te puedes sentir que nadie toma en cuenta todos tus esfuerzos sobre todo al ver tus bolsillos. Entonces con el tiempo la gente se cansa y dejan la profesión o hacen posgraduados para convertirse en administradores de escuelas”, expresa Castellón.

JOVEN EDUCADORA

La primera impresión que causa la maestra Castellón por su apariencia física es que estás ante una muchacha de 18 o 19 años de edad, pero cuando se conversa con ella, te das cuenta que no estás ante una chavalita, ya que su conversación es madura.

“Sé muy bien que parezco una adolescente, sin embargo las apariencias engañan, cuando voy a una entrevista me enfrento con mucha madurez y seguridad a las preguntas de los directores de escuela, hasta este momento no he sido discriminada en ningún trabajo por parecer muy joven. Siempre me han dado una oportunidad”, dijo la maestra nica.

de regreso en NICARAGUA

Veinte años más tarde de haber dejado Nicaragua, Karla Ivette Castellón regresó a su no tan desconocida tierra, ya que sus padres supieron conservar encendida en su corazón esa llamita de amor por Nicaragua.

Ella viajó a Nicaragua en el 2005 a celebrar sus 25 años de edad con toda su familia.

“Vi Nicaragua en vivo y a todo color, estuve en lugares como las Isletas de Granada y en el Mombacho. !Qué preciosidad!”, exclamó la maestra Castellón.

Agrega que “viendo las bellezas naturales deseé que mis alumnos estuvieran conmigo y apreciaran lo lindo que es Nicaragua”.

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