- En el diccionario de Wilmer la palabra No quedó fuera
Wilmer Alfredo Chavarría es un joven franco, de una amplia sonrisa, súper activo dentro y fuera de su comunidad. Y aunque apenas tiene 17 años, su mente y corazón están full de ideas y proyectos.
Lo conocí el año pasado cuando, junto a sus compañeros de clases del Instituto Rubén Darío de Nueva Segovia, Ocotal, ganó el primer lugar en la categoría Educación Ambiental. En ese entonces estaba participando en la IV Feria Científica del Ministerio de Educación Cultura y Deportes. Su proyecto se llamaba Parque Ecológico.
Lo volví a encontrar este año en Managua, cuando participamos en encuentro entre jóvenes comunicadores y al final del evento este chico aventado se acercó y me contó con mucha alegría que fue seleccionado por la sede en Nicaragua de la organización Colegios del Mundo Unidos. ¿Saben qué ganó? Una beca para cursar el bachillerato internacional en Pearson College, en Canadá.
Así que decidimos encontrarnos en la UCA, ahí estudia primer año de Ingeniería Industrial. Y para conocerlo mejor, sigan leyendo. Se van a dar cuenta por qué se llevó la beca internacional.
Estando en Ocotal, ¿cómo te enteraste de las becas?
De hecho en mi ciudad no se sabía nada de estas becas. De pura casualidad una señora del Club de Jóvenes de Profamilia dijo que tenía un amigo en Managua que había ido, entonces ella le mandó a preguntar cómo se hacía todo. Yo tenía que llenar ciertos requisitos. Por ejemplo, ser líder comunitario, tener certificados de participación en actividades de voluntariado social y además buenas notas certificadas por el centro de estudios… Como mi mamá guardaba todos esos papeles importantes fue fácil prepararlos.
Entonces, ¿sólo armaste todos tus papeles y los mandaste?
Sí, pero doña Jochita como Wilmer llama a la señora de Profamilia no sólo me dijo a mí, sino que buscó a otros chavalos de otros centros. Todos los interesados le dimos los papeles y ella se encargó de entregarlos a la comisión nicaragüense de los Colegios del Mundo Unidos. Después de todas las solicitudes a nivel nacional sólo se escogen seis preseleccionados. Nos alegramos porque quedamos dos de Ocotal.
¿Como cuántos diplomas llevaste?
Unos veinte. Tengo un diploma que dice que soy instructor profesional de danza nicaragüense, otro del banco, uno cuando fui el mejor alumno de Nueva Segovia el año pasado…
¿Por qué nunca decís queno a los proyectos que sete presentan?
Porque aunque no pueda hacer las cosas al primer momento que me las dicen, yo sé que con dedicación cualquier cosa se puede hacer. La cosa es que no me gustaba estar sin hacer nada, aunque no ganara, por lo menos me quedaba la experiencia.
¿Te dijeron por qué fuiste el elegido?
Pues realmente no. Dos meses después de las pruebas que hicimos los seis muchachos llegó a mi correo: ¡Felicidades fuiste seleccionado! Ya había perdido todas las esperanzas. Pensaba, me conformo con haber quedado entre los preseleccionados. ¿Cómo puedo ganarle a esos muchachos que son tan inteligentes?
Estando en otro país, ¿no te da miedo que haya un choque entre tu formación y la de los demás?
Miedo no me da porque sé que sí va a pasar. La principal arma que llevo es una mente abierta a todo, a no criticar y a apreciar cada una de las cosas o culturas de las demás personas. También llego para ofrecer lo mío.
¿Cómo es tu personalidad?
Cuando alguien necesita que hable, yo hablo, y digo las cosas hasta que las he pensado muy bien. Soy extrovertido, sociable, pero cuidadoso, siempre trato de ser discreto.