La filtración del programa secreto por el que EE.UU. espía transacciones financieras internacionales es una “vergüenza”, según el presidente George W. Bush, cuyo gobierno insistió ayer en que ese proyecto es legal y seguirá adelante.
Ese programa, que se dio a conocer el viernes, es paralelo a otro de escuchas sin autorización judicial, a comunicaciones por teléfono y electrónicas entre Estados Unidos y el extranjero.
El gobierno de EE.UU. ha lanzado una enérgica campaña de defensa de ambos programas, que asegura que son herramientas imprescindibles en la lucha contra el terrorismo.
Al frente de esa campaña se ha puesto el propio Bush, quien ayer declaró a la prensa que la publicación del mismo por parte de varios periódicos estadounidenses fue “una vergüenza”.
“Filtrar ese programa, y que un periódico lo publique, causa un grave daño a EE.UU.”, aseguró.
La filtración de la existencia del programa “hace más difícil ganar esta guerra contra el terrorismo”, agregó el mandatario, quien insistió en que al aprobar el plan “hicimos lo que debíamos”.
El gobierno busca siempre, aseguró, “proteger las libertades constitucionales y, al mismo tiempo, descubrir qué es lo que traman los terroristas”.
El portavoz del Departamento del Tesoro, Tony Fratto, aseguró que el gobierno ha informado a sus principales aliados de la existencia de este programa, de que se mantendrá y de que cuenta con todas las salvaguardas necesarias para garantizar la intimidad.
Fratto explicó que EE.UU. se puso en contacto con sus aliados a finales de la semana pasada después de que ‘The New York Times’ y otros diarios divulgaran la existencia de dicho programa secreto.
Sí especificó que se trata de algunos más que los que junto a EE.UU. componen el Grupo de los Siete, que incluye también a Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.