Pesea la magistral preparación de los bailarines del ballet Centroamericano, la asistencia fue poca. ( LA PRENSA /J. Molina.)

Equilibrio y elegancia

La actividad culminó con la promesa de impulsar este arte danzario No hace falta conocer las técnicas o el vocabulario propio con el cual se describe el ballet para sentir que detrás de esos sublimes pasos, se manifiesta un hermoso arte de equilibrio y elegancia. Y es que este viernes por la noche en las […]

  • La actividad culminó con la promesa de impulsar este arte danzario

No hace falta conocer las técnicas o el vocabulario propio con el cual se describe el ballet para sentir que detrás de esos sublimes pasos, se manifiesta un hermoso arte de equilibrio y elegancia.

Y es que este viernes por la noche en las tablas del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD), culminó la Cuarta Gala Internacional de Ballet Clásico, donde un selecto grupo de bailarines nacionales y centroamericanos se reunieron para dar lo mejor de sí.

Esa noche Susan de Aguerri, directora del TNRD, dio la bienvenida a los casi 400 asistentes que llegaron a disfrutar del espectáculo, pero principalmente a dar su apoyo a esta disciplina artística.

“Son sus aplausos la mejor recompensa al esfuerzo que estos jóvenes han hecho en esta gala, ya que desde hace cinco días están presentándose en varios departamentos de nuestro país”, dijo de Aguerri.

Cony Villegas, coordinadora del evento, informó que el objetivo de esta gala al igual que en los otros años es la de proyectar en Nicaragua y resto de Centroamérica el ballet clásico.

“Hay interés de los países de la región en seguir participando en la gala y vemos en esta ocasión que vinieron bailarines que ya estuvieron aquí en otros años y han mejorado su calidad en las técnicas”, explicó Villegas.

La coordinadora destacó que “la gala sirve para que a nivel regional las compañías tengan mayor calidad y así incentivar este arte”.

Las puestas en escenas

El telón se abrió con la participación del Ballet Danse Des Eoilès de Costa Rica con la obra Gran Pas De Paquita, interpretada a su vez por Johanna Castro, Álvaro Doña del Ballet de Nicaragua, este último arrancó aplausos del público por su magnífica actuación.

Doña demostró la fuerza y elegancia que esta disciplina exige en la obra de Diana y Acteón, donde compartió escenario con Anna Medrano.

El ballet Marcelle Bonge de Guatemala también dio lo mejor de sí, provocando en el público repentinos aplausos que motivaron mucho más a los bailarines.

La pieza que interpretaron fue Y…¿a quién le importa?, un montaje de Sonia Juárez basado en la coreografía Who Cares, de George Balanchine.

La fundación Ballet de El Salvador representada por Irina Flores y Nelson Mena, de Nicaragua interpretaron Cascanueces.

La velada finalizó con Majísimo, donde los intérpretes fueron: Compañía de Ballet de Nicaragua, Ballet de Cámara Atellier, Anabell Zamora, Anna Medrano, Idania Montiel, Johanna Castro, Álvaro Doña, Iván Saballos, Allen Rivas y Pablo Rodríguez.

debilidades y fortalezas

William Herrera, director de la Compañía Ballet de Nicaragua, dijo que desde el punto de vista artístico una de las fortalezas de esta gala es que a pesar del poco tiempo para ensayar, lograron compaginar cada una de los bailarines en las distintas presentaciones.

“Entre las debilidades se encuentran las condiciones en las que preparamos las galas, porque ésta las hacemos con muchos sacrificios, por su puesto que contamos con el apoyo del TNRD, sin embargo, hace falta más difusión y más personas que sean partícipes de esta obra”, comentó Herrera.

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