HERNÁN CRESPO CELEBRA el primero de los dos goles conseguidos por Argentina, ayer en el triunfo sobre el aguerrido México. (la prensa/ afp)

¡QUÉ SUSTO! ¡QUÉ GOLAZO!

Maxi Rodríguez logra un gol de leyenda ante la tropa mexicana [doap_box title=»Así jugaron» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] 2. Argentina: Abbondanzieri; Scaloni, Ayala, Heinze, Sorín; Maxi Rodríguez, Mascherano, Cambiasso (m. 76, Aimar); Riquelme; Saviola (m. 83, Messi) y Crespo (m. 76, Tevez). 1. México: Sánchez, Salcido, Márquez, Osorio, Méndez, Castro, Pardo (m. 39, Torrado), Morales (m. 74, […]

  • Maxi Rodríguez logra un gol de leyenda ante la tropa mexicana
[doap_box title=»Así jugaron» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

2. Argentina: Abbondanzieri; Scaloni, Ayala, Heinze, Sorín; Maxi Rodríguez, Mascherano, Cambiasso (m. 76, Aimar); Riquelme; Saviola (m. 83, Messi) y Crespo (m. 76, Tevez).

1. México: Sánchez, Salcido, Márquez, Osorio, Méndez, Castro, Pardo (m. 39, Torrado), Morales (m. 74, Zinha), Guardado (m. 66, Pineda), Fonseca y Borgetti

Goles: 0-1, m. 5: Márquez. 1-1, m. 9: Crespo 2-1, m. 98. Maxi Rodríguez.

Árbitro: Massimo Busacca (SUI). Amonestados: Heinze, Márquez, Torrado, Sorín, Torrado.

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ARGENTINA CON DIFÍCIL TRIUNFO ANTE MÉXICO

Incidencias: Partido de los octavos de final del Mundial de Alemania 2006, disputado en el Zentralstadion, de Leipzig, ante unos 45,000 espectadores.

RESULTADO2-1

La pintura es poesía muda, y la poesía es pintura ciega, dijo Da Vinci. Ese gol de Maxi Rodríguez a los 8 minutos del tiempo extra, fue pintura y poesía, tuvo ruido y fue visto por el mundo entero.

Ganó Argentina 2-1 a un crecido, combativo y competitivo equipo mexicano, y continúa hacia cuartos de final para un enfrentamiento posiblemente de ribetes épicos con Alemania.

La imagen de Maxi Rodríguez rematando espectacularmente al minuto 98, permanecerá por siempre grabada, no sólo entre los argentinos. Qué grandioso fue ser testigos del largo pase de Juan Pablo Sorin profundizando hacia la derecha, y Maxi entrando a la recepción con la maestría de Gerson o la prestancia y seguridad de Cruyff, para detener la pelota con el pecho, y antes de su caída, el zurdazo escalofriante, mortífero, penetrando en la escuadra superior derecha de Oswaldo Sánchez, lejos de cualquier esfuerzo.

¡Qué duelo señores! Con una intensidad pocas veces vista, pero sobre todo, con orden, claridad, buen toque de pelota, constantes contraofensivas, marcaje mordedor pero leal, proyecciones siempre peligrosas y un gran trabajo de los arqueros, con mayor exigencia para Oswaldo Sánchez de México.

¡Ché, qué susto! Al minuto 6, México toma ventaja, y en Buenos Aires se dobla el Obelisco y hay un silencio conmovedor en todo San Telmo. Gol de Rafa Márquez, tan imprevisible como un rayo en seco.

Un centro desde la derecha es peinado hábilmente por Jared Borghetti, enviando la pelota del primer palo, al otro. Justo para la aparición de Márquez y su precioso y certero remate con el empeine del botín derecho, dejando sin chance al portero Roberto Abondanzieri.

México 1, Argentina 0. ¿Quién iba a sospecharlo luego de haber comprobado la diferencia en individualidades y funcionamiento entre la tropa de José Pekerman y la de Ricardo LaVolpe?

México sorprendentemente se estableció bien de entrada, tomando el balón y el terreno con más propiedad. Jugándole una vez más a Argentina, sin complejos ni inhibiciones.

Pero los mariachis aztecas callaron en el minuto 10. Juan Ramón Riquelme, el motor de Argentina, cobra un tiro de esquina desde la derecha, forzado por un remate del mismo Riquelme un instante antes, y en medio de una acción llena de fricciones, Hernán Crespo levanta bien alto su pierna derecha buscando el remate, pero es Borghetti quien, altamente presionado, en un movimiento de cabeza desafortunado, desvía la pelota hacia su propia cabaña.

Por el ritmo del juego, pensamos en un partido de mucha movilidad en la pizarra, y si no ocurrió esto, alargando la acción a tiempo extra 1-1, fue por la firmeza de las defensas, la capacidad de recuperación de los centrocampistas y la efectividad de los arqueros frente a los retos.

Vimos un cierre milagroso de Márquez evitando un remate a quemarropa de Crespo, que deben haberlo gritado a lo largo de todas las pampas, y luego Abondazieri sacando un rayo láser de Borghetti.

La consistencia física nunca decreció, y con el ingreso de Torrado y Zinha por México, así como el aterrizaje de Tevez y Messi por Argentina, la dinámica se volvió a ratos enloquecedora.

México ofreció lo mejor de sus recursos, voluntad y repertorio para poder fajarse con Argentina, tan impresionantemente, que mantuvo a medio mundo con los dedos cruzados saltando de una emoción a otra.

Murieron los mexicanos, víctimas del golazo de Maxi Rodríguez con las botas y el charro puestos. No lloren por ellos, dejaron flotando el alma sobre la cancha y constancia clara de su competitividad.

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