Los mexicanos llegaron en oleadas a la estación de trenes de Leipzig con sombreros, matracas y trompetas, para animar a su selección en el partido contra Argentina de los octavos de final del Mundial.
Son menos aficionados de los que acompañaron a México por la primera fase de Alemania, pero con un ánimo de fiesta igual y una esperanza reflejada en el “sí se puede” que corean en grupos.
Una vez más, los mexicanos fueron mayoría en el Zentralstadium de Leipzig, o tal vez los aficionados argentinos fueron más discretos a su llegada, aunque la albiceleste se nota por toda la estación.
La mayoría de los aficionados apenas rescata de su equipaje un mínimo equipo de emergencia: el sombrero, la matraca, el silbato y la camiseta verde de la selección.