- Lucas Podolski brilla con par de anotaciones en el partido de clasificación de la tropa alemana
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Súbitamente, Suecia se encontró herida de muerte
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Ver Infografia > ¿Que fue eso? Súbitamente, Alemania “mató” a Suecia. Apenas 11 minutos, y la tropa de Jurgen Klinsmann, estaba en ventaja 2-0, con Lukas Podolski, el artillero del Colonia, funcionando como verdugo. Sus dos estocadas, metieron a los suecos desde muy temprano, en la sala de cuidados intensivos.
El diagnóstico: sólo un milagro puede salvarlos, fue descartado por completo, cuando Suecia quedó con 10 hombres por la expulsión del imprudente Teddy Lucic en el minuto 34, y la pérdida de un penal por parte de Henrik Larsson, a los 52 minutos del segundo tiempo.
Resistentes y rápidos, muy dotados en lo técnico, tácticamente responsables, con esa dureza mental que siempre los ha caracterizado, fríos frente a la presión y dueños de una confianza exuberante, los jugadores de Alemania, realizaron un primer tiempo resplandeciente por lo preciso de sus maniobras y facilidad para llegar.
El primer gol, a los 3 minutos y medio, comenzó a tomar forma en el pase de Michael Ballack a Miroslav Klose, quien garantiza la continuidad de la proyección y el disparo, obligando a una meritoria atajada de ese excelente arquero que es Andreas Insaksson, pero el rebote es aprovechado por Lukas Podolski, que entrando por el centro, acierta un potente derechazo para abrir el marcador.
El segundo, siete minutos después, en una maniobra de Klose, que atrajo a dos defensas, se movió hacia su izquierda, y fabricó el espacio para que Podolski se mostrara por la derecha, recibiera destapado el pase de Klose, y dispara con la precisión requerida para “fusilar” a Isaksson.
Como esos boxeadores, que con el rival groggy, van en busca del remate, el dominio alemán se intensificó en el primer tiempo, y Suecia se vio desnuda y enclenque.
Un cañonazo de Ballack a los 17, otro de Bernd Schneider a los 23, la sacada impresionante de Isaksson sobre un cohete de Klose a los 30, el tiro desde lejos pero con mucho veneno de Torsten Frings a los 32, el casi gol de Bastian Schweinsteiger a los 33, previó a la expulsión de Lucik, y dos intentos eriza pelos de Ballack.
Suecia no se resignó mansamente, y estuvo mostrando capacidad de recuperación con posibilidades de recortar la diferencia, pro la falla del penalty por Larsson, su mayor generador de peligro, fue un bajón de llantas mientras se buscaba como atravesar un campo minado.
El ímpetu alemán decreció en el segundo tiempo, pero no su interés y esfuerzo por cuidar el balón, maniobrar e insistir, pero controlando la brújula del juego. Ballack quien realizó 10 disparos dentro de la zona roja para el arquero enemigo, se vio frustrado reiteradamente, y Klose, llegó a disponer de dos claras oportunidades, no concretadas.
Inobjetable el triunfo alemán. Fue mejor equipo, más organizado, elástico, creativo y fuerte. Ha ido creciendo juego tras juego y ahora se le ve del tamaño de una montaña. Obviamente, el humor de Klismann ha cambiado. Podría estar tan despreocupado como Homero Simpson.