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Francia avanza a octavos
¿Escuchan esos pulmones resoplando como locomotoras cansadas? Son los de Patrick Vieira y Tierry Henry. Con sus goles, ellos sacaron del hoyo a Francia derrotando 2-0 a Togo.
Habían pasado 56 minutos con el desesperante 0-0 en la pizarra. La Torre Eiffel temblaba escalofriada y todo Francia sentía que su sistema nervioso estaba siendo picoteado por la angustia, cuando Vieira, recibiendo de Franck Ribery, sacudió las redes de Togo perforando a ese impresionante arquero que es Kossi Agassa.
En ese momento, el fantasma de la eliminación salió huyendo del Museo de Louvre y pasó aullando por Notre Dame. Francia estaba adelante 1-0, y continuaría su agresión hasta conseguir el gol de Henry, asegurando la victoria 2-0, y por supuesto, su boleto para octavos de final.
¡Qué intenso fue el despliegue! Después de múltiples e infructuosos esfuerzos, de síntomas de una anemia destructiva, de un sufrimiento inagotable, por fin, Francia lograba su segundo gol de la Copa en tres juegos.
En ventaja, navegando por vez primera en el mar de la tranquilidad, Francia concretó su segundo gol en el minuto 60, cuando Willy Sagnol, avanzando por el centro, envió una pelota por arriba hacia Vieira, quien libre de marca, la bajó hacia el centro del área, facilitando la impetuosa entrada de Henry, quien con un violento derechazo, la clavó en el rincón derecho de la cabaña de Agassa.
Convertida en cifras la clara superioridad de Francia a lo largo de todo el juego, no había más que discutir, mientras Suiza derrotaba a Corea 1-0, en ese momento.
Hay un gran mérito de Francia yendo a fondo ofensivamente sin, con la voracidad de quien se siente acorralado y busca como sobrevivir, pero sin distorsionarse. El medio campo francés funcionó con la efectividad deseada, y su defensa, con mucho oficio, cerró los espacios que podían abrirse hacia la valla de Fabian Barthez.
Este era el equipo francés que pensamos previamente, veríamos en acción dominando el Grupo G por encima de Suiza y Corea, y que tardó en aparecer con todos sus bombillos encendidos, como lo hizo ayer.
Los goles fueron de Vieira y Henry, pero quien más oportunidades tuvo en sus botines y en su cabeza, fue David Trezeguet. Tan es así, que sin exagerar, pudo salir de Colonia convertido en líder goleador de la Copa.
Una y otra vez, Trezeguet, estuvo apretando el gatillo en busca de goles, pero alterado por la presión, desvió cuatro disparos, dos de ellos casi a quemarropa, se adelantó otras dos veces a fuera de posición, y fue víctima de las mejores atajadas de Agassa. Como aquella realizada en el minuto 39, cuando Henry disparó desde afuera y el arquero de Togo en un alarde de reflejos rechazó milagrosamente, y Trezeguet, siempre oportuno, fue encima del rechazo con un derechazo rasante que erizó los pelos de la multitud, pero nuevamente Agassa, reaccionando a tiempo y saliendo del centro de la tierra, impidió el gol.
Y qué decir de todas las opciones que manejó Marck Ribery, incluyendo dos entrando al área pequeña, la de los fusilamientos, fallando afectado por la precipitación. En una de ellas, casi saca la pelota a la calle en el gigantesco estadio.
La derrota de Corea ante Suiza 0-2, desvaneció la posibilidad del triple empate, y abrió las puertas para el segundo lugar de Francia, que deberá enfrentar en octavos de final a España, líder del Grupo H.
Clasificada Francia, la Torre Eiffel no temblaba, no habían fantasmas en la Ópera, y la Gioconda tenía una ancha sonrisa.