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clasifica con autoridad
Italia avanzó ayer a los octavos de final, al batir con la autoridad de su futbol aplomado y extrañamente ofensivo a República Checa por 2-0 y eliminarla de la Copa del Mundo Alemania 2006, en una emotiva última fecha del Grupo E.
El primer gol de Italia fue marcado por el defensor Marco Materazzi en el minuto 26, con un formidable cabezazo en el estadio de Hamburgo, donde millares de 'tiffosi' alentaron sin pausa a sus compatriotas. El tiro de gracia lo ejecutó Filippo Inzaghi en el minuto 87.
La escuadra 'azurra' se eliminará el lunes en Kaiserslautern con el segundo del Grupo F, que lidera la clasificada Brasil.
Los italianos, que conduce Marcello Lippi, quedaron a punto de celebrar también que no se cruzaran con la superfavorita Brasil.
Los checos se quedaron afuera del Mundial al sumar tres unidades, detrás de la clasificada Ghana, con seis puntos, y delante de Estados Unidos, que sólo cosechó una.
Los 'azurri' habían sufrido la temprana pérdida de su defensa Alessandro Nesta, lesionado y reemplazado por Materazzi, a los 17 minutos.
Pero fue una desgracia con suerte porque nueve minutos después el jugador de Inter de Milán aprovechó su altura para instalarse en el área en un tiro de esquina Francesco Totti y depositar el balón en el fondo del arco con un rotundo cabezazo.
Otra pérdida, pero esta vez producto del juego violento y descontrolado la experimentaron los 'Klapzubaci' cuando Jan Polak volvió a excederse en una infracción y recibió la segunda amarilla que lo mandó a los camarines en el minuto 45+2.
Intenso duelo
Las acciones fueron rápidas y atractivas hasta el minuto final.
Ambos equipos tuvieron que dominar sus nervios desde el comienzo, pero los italianos asestaron aquel primer golpe justo en el momento oportuno, cuando los checos estaban lanzados a desnivelar.
La República Checa se movía al compás de Pavel Nedved en el mediocampo y de la ambición de Milan Baros en la ofensiva.
Jaroslav Plasil multiplicaba su esfuerzo para auxiliar a Nedved y a Tomas Rosicky que trataban de darle vida a los avances, cada vez más rápidos por la urgencia de remontar un resultado que los ponía de regreso a casa.
Intensas fueron las acciones, desde el momento que Mauro Camoranesi no se demoraba con el balón en los pies y cedía velozmente pases para Alberto Gilardino y Totti, siempre con la colaboración de Andrea Pirlo.
La pelota viajaba a gran velocidad de un arco a otro donde se lucían los guardametas Petr Cech y Gianluigi Buffon con sólidas intervenciones frente a remates desde media distancia.
Pero la gran atajada de la tarde fue una volada espectacular de Buffon para sacar al corner un misil a quemarropa que había empalmado Nedved en la segunda etapa, tras recibir un rebote.