En algunas ejecutivas la carga de trabajo es tanta que no cumplen con su horarios de alimentación y bajan o suben aceleradamente de peso, debido a que con el estrés el metabolismo se acelera o se vuelve más lento, entonces a mayor tensión mayor pérdida de peso o lo contrario: mayor tensión más atracones y alimentos fuera de horarios.
Otra de las consecuencias de una alimentación no adecuada es el estrés oxidativo, el cual es el estrés que sufren las células del organismo ante sustancias nocivas, como son los radicales libres, los cuales aunados a la falta de antioxidantes en la alimentación, provocan mutaciones o daño celular y predispone a enfermedades crónicas como artritis, arteriosclerosis o cirrosis hepática, destaca la nutricionista, Ligia Pasquier.
Según la nutricionista, debido a las exigencias y a la competencia laboral, las mujeres son más susceptibles a los desórdenes alimenticios y más aun en la etapa de la menopausia, porque ya existe un estrés y desorden en el organismo, el cual unido al estrés en el trabajo y en la familia, agudiza el problema.
La especialista asegura que el organismo requiere alimentarse cada seis horas y si las personas omiten un tiempo de comida, su metabolismo se pone más lento y tienden a aumentar de peso.