Los jugadores de Portugal, que mañana enfrentan a México en el Mundial de Alemania, recurren a Internet, las cartas, algún paseo, hablar con la familia y hasta el karaoke para ocupar su tiempo libre en la sede de concentración del equipo en la localidad alemana de Marienfeld.
Las largas concentraciones de las selecciones por la disputa de una gran competición, como un Mundial, son temidas por casi todos los futbolistas por las muchas horas de inactividad que acumulan recluidos en las instalaciones de los hoteles en los que se hospedan.
La ilusión por participar en un Mundial tiene como contrapunto para los futbolistas las largas estancias lejos de su casa y prácticamente internados en un hotel, lo que motiva que los jugadores se inventen todo tipo de distracciones para que el tiempo pase lo más rápidamente posible.
La selección portuguesa no es diferente a las demás, si bien a los tradicionales juegos de cartas, paseos o conversar por teléfono con sus familiares, a las que más recientemente se ha unido la aparición de Internet como forma de distracción, en la concentración lusa se ha incluido otro pasatiempo menos frecuente, el karaoke.