- Otra deslucida victoria del trabuco brasileño
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SE ESPERA MÁS DEL CAMPEÓN
Munich/Afp
La selección brasileña de futbol venció ayer a Australia por 2-0, con lo que logró el pase a octavos de final en la Copa del Mundo, aunque volvió a presentar un rendimiento por debajo de las expectativas creadas por su condición de campeón vigente.
El primer gol en la victoria brasileña fue anotado por el “Emperador” Adriano a los 49, quien recibió un pase “azucarado” de Ronaldo y fusiló al arquero australiano con disparo cruzado. Fred amplió a los 90 al aprovechar el rebote de la pelota en el poste luego de un disparo de Robinho.
Con este resultado, Brasil lidera la llave con seis puntos, por delante de Australia, con tres, y ya no puede ser alcanzado por Croacia y Japón, que tienen uno cada uno, tras el empate (0-0) entre ambos registrado el domingo en Nuremberg.
De esta forma, el último duelo, contra Japón, el 22 de junio en Dortmund, será de trámite para los brasileños.
Luego del partido el entrenador Carlos Alberto Parreira dijo que se sentía “contento por la clasificación, fue una victoria merecida”, y agregó que el discutido “Fenómeno” Ronaldo evolucionó pero admitió que aún no está “para jugar 90 minutos”.
“Brasil tuvo la paciencia necesaria para ganar el juego”, aseguró, para subrayar que “sufrimos, pero el balance final es bueno”.
A su vez, el astro Ronaldinho, del FC Barcelona, insistió en que “sin dudas” Brasil mejoró con relación al partido ante Croacia. “En el primer tiempo hicimos correr la pelota y los hicimos correr a ellos (los australianos)”.
“Nos falta mejorar mucho. Pienso que para nosotros ahora es importante clasificar primeros en el Grupo, porque a partir de la próxima fase ya estaremos en otro nivel, tanto físico como técnico”, dijo el habilidoso mediocampista ofensivo.
A diferencia del partido de estreno ante Croacia, esta vez Brasil contó con un Ronaldo más dispuesto, pidiendo constantemente el balón, aunque le faltó la proximidad de un compañero para definir.
Con Australia, protegida por una verdadera muralla de nueve hombres, a Brasil no le quedó otra salida que hacer circular el balón pacientemente en busca de los espacios.
En el inicio del segundo tiempo, la paciencia brasileña tuvo su recompensa. En el minuto 49, Ronaldinho se escapó por la izquierda y tocó el balón para Ronaldo. El goleador amagó frente a la defensa y pasó la pelota a Adriano, que con la pierna izquierda literalmente fusiló a Mark Schwarzer.
Ya en desventaja, Australia quitó del terreno a Tim Cahill y lanzó a Harry Kewell, en busca de dar más velocidad a los contragolpes, pero con ello comenzó a crear los espacios que los brasileños precisaban para imponer su mejor trato del balón.
Ya en busca casi desesperada del empate, Australia puso otro atacante neto, John Aloisi, pero Brasil lanzó un mediocampista de contención, Gilberto Silva (por Emerson), y al escurridizo Robinho en el lugar de Ronaldo.
A pesar de jugar a pecho abierto ante Brasil, Australia tuvo sus oportunidades, y Mark Viduka tuvo un inmejorable chance de empatar a los 86, al tocar por encima de Dida, pero el balón salió demasiado alto.
Pero Australia dejó espacios y Brasil no perdonó. A los 90, Fred habilitó a Robinho y el disparo de éste se estrelló en el poste. El mismo Fred, quien minutos antes había substituido a Adriano, aprovechó el rebote en la madera y envió a la red para el 2-0.