reforma migratoria humana
Representantes de la Conferencia Estadounidense de Obispos (USCCB, por sus siglas en inglés) se mostraron confiados en que en este país se apruebe una reforma migratoria que responda a la realidad.
«Tenemos esperanza que pueda haber una reforma migratoria que responda a la realidad presente del pueblo inmigrante», declaró a EFE Jaime Soto, obispo auxiliar de la diócesis del condado de Orange, en Los Ángeles, respecto a las reformas migratorias que se discuten actualmente en el Congreso estadounidense.
«Levantamos nuestra voz… para tratar de promover las iniciativas que presentan más posibilidades para una reforma íntegra, justa y humana», agregó.
CHIVOS EXPIATORIOS
Respecto a la manera en que sectores políticos ultraconservadores utilizan el tema, el obispo Soto señaló que «se hace a los inmigrantes chivos expiatorios de todos los problemas de Estados Unidos. Y también hay elementos de eso a nivel de las propuestas del Senado».
Los representantes eclesiásticos de la USCCB expresaron su posición en una conferencia de prensa en la cual, además de Soto, estuvo presente Gerald Barnes, obispo de San Bernardino y director del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos.
También, el reverendo Nicholas Dimarzio, obispo de Brooklyn, Nueva York; Gerald Kicanas, obispo de Tucson, Arizona; Thomas Wenski, obispo de Orlando, Florida; y el cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles.
Barnes, como director del Comité de Inmigración de los obispos, hizo un llamado al liderazgo del Congreso estadounidense para que lleguen a una legislación justa y comprensiva.
«Que aborde la raíz del fenómeno de la migración, de tal manera que las personas puedan quedarse donde han hecho su hogar para apoyar a sus familias con dignidad», manifestó Barnes.
«Y que creen además una vía para que entre 11 y 12 millones de personas que actualmente se encuentran indocumentadas puedan encaminarse hacia la obtención de la ciudadanía».
El prelado agregó que en las leyes que la USCCB sugiere «también deben de incluir medidas de seguridad en la frontera que sean humanas. Y que se cree un programa de trabajadores temporales que proteja todos los derechos laborales».
El Comité de Migración de la USCCB, que Barnes representa, es la entidad encargada de analizar y generar posiciones políticas de la Iglesia católica en torno al tema migratorio.
La directriz generada por dicho comité sirve directamente para dar una guía de trabajo a la oficina de Servicios de Migración y Refugiados de la Iglesia católica.
El cardenal Mahony apeló por la población inmigrante, al recordar que en las enseñanzas de Jesucristo se establece que una de las características de las personas de bien es que siempre deben de estar dispuestas a brindar la mano a los foráneos.
Y a los legisladores federales les sugirió que «deberían de trabajar con la población inmigrante en un proceso legal que ellos demandan. En un proceso que sea justo para todos. Y que no pretenda ignorar a doce millones de personas que viven sin documentos».
Una de las tareas del Comité de Inmigración de la Conferencia de Obispos es la de tratar directamente el tema de las migraciones con funcionarios políticos a nivel nacional e internacional.
El obispo Soto adujo que las razones por las cuales mucha gente emigra a Estados Unidos «es porque aquí hay un mercado laboral».
Soto afirmó que para el presidente George Bush, la reforma migratoria es una de sus prioridades.
«Y espero que él ponga el peso de su oficina para lograr una reforma migratoria positiva para el país», finalizó.