La controvertida hipótesis según la cual los dinosaurios eran animales de sangre caliente acaba de ser respaldada por investigadores químicos franceses que utilizaron un “termómetro” natural: la composición isotópica del oxígeno contenido en sus fósiles.
El metabolismo de cuatro grupos de dinosaurios estudiados parece ser “similar al de los mamíferos actuales”, y no al de sus lejanos parientes, los reptiles del presente, que poseen sangre fría.
“Dicho de otra manera, estos dinosaurios habrían sido de sangre caliente”, señala el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS) en un comunicado difundido el jueves.
Los equipos de los laboratorios de Paleoentorno y paleobiosfera (CNRS-Universidad de Lyon 1) y Paleomagnetismo (CNRS-Instituto de física del globo, de París) estudiaron el oxígeno absorbido por los dinosaurios y hallado en tejidos mineralizados, esencialmente el esmalte de dientes fosilizados.
Luego determinaron la proporción entre dos isótopos de oxígeno: el oxígeno 16 y el oxígeno 18. Estos dos átomos, estables en estado natural, presentan las mismas características químicas, pero se distinguen por su número diferente de neutrones: el primero tiene 16 y el segundo 18.
Esta relación entre los dos isótopos depende de la temperatura del cuerpo del animal durante la fabricación de sus tejidos. Un animal de sangre caliente, que mantiene una temperatura corporal constante y generalmente más elevada que un animal de sangre fría, presentará una composición isotópica del oxígeno diferente, aún cuando los dos animales vivan en un mismo lugar.
Si los dinosaurios tenían la sangre caliente quedaría mal parada la teoría popularizada de que su extinción estaba vinculada al impacto de un meteorito y un súbito enfriamiento del clima puesto que un animal de sangre caliente puede hacer frente a violentas fluctuaciones de temeperatura mucho mejor que un animal de sangre fría.