- Fondo le dará nueva oportunidad al ex presidente peruano que dejó de pagar deuda
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Dos décadas después de declarar inelegible a Perú para obtener créditos para el manejo de la deuda externa en el primer gobierno de Alan García, el Fondo Monetario Internacional se mostró dispuesto a colaborar en el nuevo mandato del presidente socialdemócrata.
Los analistas coinciden en que se inicia una nueva etapa entre el presidente electo Alan García y el FMI, tras la cordial reunión que sostuvo éste con funcionarios del organismo el miércoles.
El analista económico Alejandro Indacochea considera que el FMI le está dando una nueva oportunidad a García, quien asumirá el cargo el 28 de julio, concediéndole “el beneficio de la duda”.
“Es el presidente electo se quiera o no y todos tenemos una expectativa de cambio en relación a su primer gobierno. El FMI le está dando el beneficio de la duda”, aseguró a la AFP.
Para Indacochea es importante que ahora el presidente entrante firme una carta de intención con el FMI “por sus antecedentes”, pues aunque Perú no necesita el documento, García no logra librarse del “karma del pasado”.
“El control externo va a ser bueno para ambos (el gobierno y el FMI), así se podrá recuperar la confianza”, acotó.
El presidente electo ha manifestado su intención de mantener la prudencia macroeconómica, y para Indacochea “no tiene otra opción”.
“Debe ser prudente desde el comienzo para demostrar que ha cambiado, y la elección de su primer gabinete será crucial para demostrar que hace lo que dice”, agregó.
García, durante su primer mandato (1985-1990), no tuvo buenas relaciones con la comunidad financiera, y el FMI declaró a Perú “inelegible” para créditos o préstamos en 1986.
Desarrolló una política económica heterodoxa que incluyó un severo control del tipo de cambio, congelación de precios básicos y sueldos, y sobreemisiones de moneda. Rechazó los consejos del FMI y limitó el pago de la deuda externa al 10 por ciento del PBI, convirtiéndose en uno de los principales enemigos del organismo.
Al final de su mandato, Perú sufrió una hiperinflación de más de 7,500 por ciento y una acelerada devaluación de la moneda, lo que generó especulación y escasez de productos de primera necesidad.
Para el analista Augusto Álvarez Rodrich, “en ese tiempo, García era al FMI lo que hoy Hugo Chávez es al gobierno de Estados Unidos”.
Ahora las relaciones entre el presidente electo y el FMI son cordiales, y Álvarez lo atribuye en gran medida a la actitud menos “arrogante” del organismo.
“El FMI ha dejado de ser la entidad arrogante de los 80, especialmente después de los errores que cometió en la década siguiente vinculados a las recomendaciones que hizo para el manejo de las crisis en Asia y Argentina, lo cual trajo abajo su prestigio”, asegura.
La misión del FMI que visita Perú para evaluar el cumplimiento de las metas económicas, se reunió el miércoles con el presidente electo, quien expresó su intención de negociar un programa cautelar con la organización.