La Calle Reeperbahn debe ser una visita obligatoria de los aficionados al futbol de todo el mundo que están en Alemania con motivo del Mundial. (LA PRENSA/ AFP)

En la calle Reeperbahn: sexo, futbol y rock and roll

Atravesado por la mítica calle Reeperbahn, la ‘avenida del pecado’, el barrio de St. Pauli es el lugar perfecto en la ciudad de Hamburgo para pasar unos días ‘salvajes’ con un explosivo cóctel de sexo, futbol y rock and roll. “Si hubiera sabido que existía un lugar así en Alemania, me habría venido igual a […]

Atravesado por la mítica calle Reeperbahn, la ‘avenida del pecado’, el barrio de St. Pauli es el lugar perfecto en la ciudad de Hamburgo para pasar unos días ‘salvajes’ con un explosivo cóctel de sexo, futbol y rock and roll.

“Si hubiera sabido que existía un lugar así en Alemania, me habría venido igual a disfrutar del Mundial aun sin las entradas para los partidos”, dijo a la AFP un joven argentino vestido enteramente de celeste y blanco, ‘extasiado’ por la “movida cultural” de St. Pauli.

Es allí, en este barrio vecino al enorme puerto sobre el río Elba, donde al caer la tarde desde hace ya varias décadas comienza a vibrar Hamburgo, segunda ciudad de Alemania con casi dos millones de habitantes y segundo puerto en tamaño de Europa, detrás de Rotterdam (Holanda).

St. Pauli se hizo famoso al principio por sus prostitutas, que se muestran en ropa interior en vidrieras en una calle cerrada -en la que está terminante prohibido el ingreso de mujeres y la toma de fotografías- de unos 150 metros.

Pero como no sólo de sexo vive el hombre, el lujurioso barrio ofrece otras diversiones. Decenas de clubes nocturnos y pubs, en los que reina la música a alto volumen, especialmente rock y electrónica, se mezclan con los sexs shops, cabarets y cines eróticos. Fue en St. Pauli donde, en 1962, cuatro jóvenes de pelo largo y camperas de cuero vinieron desde otro puerto, Liverpool, para pasar varios meses tocando rock’n’roll en el ya desaparecido bar Star Club.

The Beatles iniciaban su carrera hacia el estrellato y fue en Hamburgo donde adoptaron el corte de pelo beat y los trajes que los acompañaron durante los años de la ‘beatlemanía’.

El Star Club funcionó hasta 1969 en la segunda calle en importancia del barrio, la Grosse Freiheit (Gran Libertad), y ahora donde estaba su puerta de entrada hay un monolito que recuerda a The Beatles, Jimmi Hendrix, Chuck Berry, Little Richards y otros grandes de la primera época del rock and roll que en dicho bar tocaron.

Para el Mundial de Alemania 2006, el barrio agregó una especie de feria de naciones intervinientes en el torneo, en la que hay una pantalla gigante donde transmiten todos los partidos.

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