- Aplastante éxito sobre Dallas 98-74
La inspiración continuó. Este Heat de Miami que vimos anoche, con todas las luces prendidas, trabajando con seguridad bajo presión mientras dominaba los tres primeros cuartos edificando una ventaja de 11 puntos, terminó imponiéndose 98-74 a los Mavericks de Dallas, para borrar una desventaja de dos juegos, equilibrar la final de la NBA, y obligar al enemigo a dormir con sus barbas en remojo en espera del quinto duelo el domingo, siempre en Miami.
Fue como si los Mavericks estuviesen jugando con las llantas bajas. Ellos se quedaron cortos 25-30 en el primer cuarto, y se atrasaron más al perder 24-19 el siguiente, antes de reaccionar y ser superados por sólo un punto en el tercero 24-23.
Sin embargo, los hombres de Avery Johnson enviaron al timonel de Miami, Pat Riley, una señal que preocupó a la clientela: en los últimos minutos previos al trayecto final, lograron 8 puntos consecutivos con la combinación de esfuerzos de Dirk Nowitzki, John Terry y Jerry Stackhause, para recortar la distancia de 19 puntos, a 11, fortaleciendo expectativas de un brusco resurgimiento.
En consecuencia, se esperaba un decidido intento de desborde por parte de los Mavericks en el cierre, pero la sangre dejó de fluir por casi 4 minutos, sus músculos se agarrotaron y desembocaron en el desajuste. El Heat aprovechó para volver a crecer y fue encima golpeándolos desde diferentes ángulos y colocándolos contra las cuerdas entre los rugidos de la multitud hasta terminar de estrangularlos con esa aplastante ventaja de 24 puntos, 98-74.
¿Qué se hizo anoche el ímpetu mostrado por Dallas en los dos primeros juegos? ¿Fue derretido acaso por el calor agobiante de Miami?
Dallas que comenzó ganando el último cuarto 3-2 en los primeros tres minutos, lo terminó perdiendo 20-7. Es decir, que los hombres de Johnson sólo fueron capaces de anotar 4 puntos en 9 minutos. ¿Qué les parece ese grado de inutilidad? Algo así, como si no hubieran estado en la cancha.
Esta vez, el Heat no necesitó que Dwayne Wade se aproximara a Michael Jordan, aunque siguió siendo su mayor factor de producción con 36 puntos, acertando 6 de 7 libres. Shaquille O’Neal con 17 incluyendo sorprendente 5 de 10 libres, Posey con 15 y Antoine Walker con 14, abrumaron a los Mavericks.