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Jugador estrella del futbol inglés, superestrella de las revistas de farándula, David Beckham dejó el Manchester United por el Real Madrid en junio del 2003, traspaso concluido en 35 millones de euros.
El gran club madrileño hizo un do0ble negocio al adquirir a un excelente jugador de futbol, y sobre todo, un apellido que vale millones en términos de mercadeo.
Buen esposo, modelo en ocasiones, ídolo de los homosexuales, buen futbolista y además buen mozo, David Beckham lo tiene todo para ser una estrella multifacética. Antes de dejar al Manchester United, «Becks» construyó un palmarés suculento con los «Diablos Rojos»: una Liga de Campeones, una Copa Intercontinental, seis campeonatos y una Copa de Inglaterra. Con las maletas en Barajas, el chico de oro esperaba seguir edificando su historia en el Real, junto a Zidane, Ronaldo, Raúl y Figo.
Con un guante en el pie derecho
Beckham es también el jugador fetiche del seleccionador sueco de Inglaterra, Sven Goran Eriksson, que lo convierte en capitán. Elemento clave de la clasificación para el Mundial-2002, fue titular en Corea del Sur y en Japón.
Con su mágico pie derecho, marca el penal del triunfo contra Argentina en la primera ronda (1-0). Un gol muy simbólico para Beckham ya que en el Mundial 1998 su expulsión contra los argentinos causó la eliminación de Inglaterra en octavos de final.
Pero ya se había hecho perdonar al enviar a los ingleses al Mundial asiático, equilibrando el tanteador ante Grecia, con un magnífico tiro libre en el tiempo suplementario del último partido clasificatorio, en octubre 2001.
“Spice boy”
Beckham jugó su primer partido profesional con el Manchester United a los 17 años, contra Brighton, el 23 septiembre 1992. Pese a estar convencido de su talento, el manager del club, Alex Ferguson, protege a su pequeño prodigio, quien jugará su primer encuentro como titular en la primavera (boreal) de 1995 contra Leeds.
En julio 1999, el casamiento de Beckham con la cantante pop Victoria Adams, miembro de las famosas “Spice Girls”, con la que tiene tres hijos, Brooklyn, Romeo y Cruz, fue la comidilla para la prensa popular. Desde entonces, esta pareja no deja de alimentar las páginas de fama y farándula.
A fines de 1999, sus segundas plazas detrás del brasileño Rivaldo para el Balón de Oro europeo y el título de jugador FIFA del año recordaron que sigue siendo un excelente jugador. Fue también el año de todos los trofeos con el MU.
Eriksson ya no tiene duda: el rey de los pases decisivos y de los tiros con balón detenido posee todas las cualidades para ser el capitán de Inglaterra.
Luego de una temporada «en blanco» con el Real, Beckham no brilla en la Euro 2004, errando un penal contra Francia y en tanda de penales para desempatar por cuartos de final contra Portugal. Ahora las expectativas están puestas en el Mundial-2006 donde el «Spice Boy» tendrá una de las últimas oportunidades de dar la nota.