- Baja de dos tiros a los “gavilanes” africanos
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La selección de Corea del Sur empezó a paso redoblado su campaña en el grupo G del Mundial de Alemania, al derribar ayer con dos certeros disparos a “los gavilanes” de Togo y vencerlos 2-1.
La primera conquista coreana fue obra de Chung Soo Lee, al cobrar un remate libre, en el minuto 54, y el tiro de gracia lo dio Ahn Jung Hwan en el minuto 72 con un furibundo derechazo en el estadio de Francfort.
La escuadra africana se había puesto sorpresivamente al frente del marcador con un gol de Mohamed Kaer, en el minuto 31, pero tuvieron su hora fatídica en el minuto 53, momentos antes del gol de Lee, cuando fue expulsado su columna defensiva, Jean-Paul Abalo.
Los asiáticos, que dieron el gran golpe en el Mundial Japón-Corea del Sur con un histórico cuarto puesto, sumaron tres puntos de alto valor en una zona en la que los favoritos son Francia y Suiza.
Parecía al principio que los togoleses dejaban atrás la grave crisis interna en el plantel que se generó por el reclamo de los jugadores de pedir un premio en dinero mayor al que la liga de su país les ofrecía, pero sus esfuerzos por igualar fueron en vano.
Permaneció en sombras, en tal sentido, el centrocampista Emmanuel Adebayor, el “niño terrible” del Arsenal inglés, que apareció en el juego sólo en forma intermitente y sin pesar.
En cambio, el ingreso al campo en la segunda parte de Ahn Jung Hwan fue decisiva porque le dio mayor movilidad y ritmo a los avances de la escuadra roja, alentada sin pausa por millares de sus compatriotas.
La reacción de la escuadra de la camiseta amarilla no se produjo y tampoco apareció en escena el talento de Adebayor, aunque al menos intentó adelantarse en el campo.
El entrenador alemán de los africanos, Otto Pfister, quien se había marchado abruptamente de Alemania al considerar que no podía llevar el timón en medio de semejante temporal, regresó y estuvo en el banco.
El esquema de pizarrón que armó para su equipo consistió en arrancar con una defensa con candado y cerrarle a Corea todos los caminos que llevaran hasta el arco custodiado por Kossi Agassa.
A los “gavilanes” les rendía frutos el modelo especulativo y expectante, porque los asiáticos carecían de profundidad y sólo se limitaban a progresar en el campo con pelotazos frontales.