Jung-Hwan Ahn (9) es llamado el “Beckham coreano”. (LA PRENSA/AP)

El Beckham coreano

Jung-Hwan Ahn, el icono del futbol coreano, mantiene en Alemania el poder goleador que le hizo famoso hace cuatro años, cuando se convirtió en el jugador más reconocible de su selección. Ahn se abonó a la polémica tras cada gol en Corea. Entonces, se enfrentó a los aficionados estadounidenses, por festejar como un patinador el […]

Jung-Hwan Ahn, el icono del futbol coreano, mantiene en Alemania el poder goleador que le hizo famoso hace cuatro años, cuando se convirtió en el jugador más reconocible de su selección.

Ahn se abonó a la polémica tras cada gol en Corea. Entonces, se enfrentó a los aficionados estadounidenses, por festejar como un patinador el gol que le endosó al equipo de Bruce Arena, con la intención de reivindicar una medalla de oro que le habían quitado en la prueba de velocidad a un coreano.

En los octavos de final, el “Beckham coreano”, el jugador que más admiración despertaba entre las afición femenina, marcó el gol de oro ante Italia y se enzarzó en una dura polémica con el presidente del Perugia, que le quiso rescindir el contrato por sentir que su selección había sufrido un pésimo arbitraje.

Ahn se fijó el Mundial de Alemania como un nuevo reto y, por eso, aceptó un contrato de 18 meses con el Duisburgo. Ayer, como en el Mundial coreano, volvió a ser suplente e ingresó en el campo dar la victoria a los suyos, de nuevo apoyados por una incansable “marea roja”, pero esta vez no hubo que reivindicar más que la responsabilidad de demostrar que lo ocurrido cuatro años antes no fue fruto de la casualidad.

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