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¡Mi hijo es un problema!

Rabietas que se prolongan por horas, gritos y faltas de respeto hacia los padres son algunos de los comportamientos de niños que padecen hiperactividad, algo que debería mejorar con los años [doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Primero, un equipo multidisciplinario debe diagnosticarlo Fármacos: los medicamentos para tratar la hiperactividad no causan adicciones. Tienen corto periodo de […]

  • Rabietas que se prolongan por horas, gritos y faltas de respeto hacia los padres son algunos de los comportamientos de niños que padecen hiperactividad, algo que debería mejorar con los años
[doap_box title=»Consejos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Primero, un equipo multidisciplinario debe diagnosticarlo

Fármacos: los medicamentos para tratar la hiperactividad no causan adicciones. Tienen corto periodo de acción, funcionan en horas escolares para que los niños tengan mayor tiempo de atención, menos hiperactividad y puedan realizar sus tareas. Al contrario, si no aplica el medicamento, en el futuro pueden encaminarse a drogas, alcoholismo o ser un problema social.

Mejoras: al llegar a la adolescencia mejoran la hiperactividad y la conducta inatenta pero, en menor grado, la inatención.

Ayuda: para el tratamiento es importante que trabaje un equipo multidisciplinario. Debe aceptar que el niño tiene un problema que puede afectarle su desarrollo escolar y como persona. Debe crearle modales adecuados, asignarle responsabilidades, forjarle instinto de competencia, tratar de que tenga una meta y, si la cumple, recompensarlo sin ser exagerados.

Revelaciones

La Federación Mundial para la Salud Mental realizó un estudio en nueve países y los resultados fueron los siguientes.

El impacto que la hiperactividad tiene en la familia del niño es profundo. El 88 por ciento de los progenitores muestra preocupación o estrés y la mitad admite que la enfermedad de su hijo afectó negativamente su relación matrimonial. El 43 por ciento tiene dificultades para ir a lugares con sus hijos, el 46 por ciento informó que difícilmente encuentra niñera y un tercio refiere que los síntomas de sus hijos les impiden invitar a amigos o familiares a su casa.

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Al borde de un ataque de nervios encontramos a la señora Idania Carrión porque su bebé apenas de año y medio, tiene un comportamiento diferente al de los demás niños de su edad.

“Mi hijo llora mucho, quiere andar en el piso y si lo levanto llora, grita, me pega en la cara, hasta me he preguntado si está enfermo pero el médico dijo que todo está bien, es destructor, se despierta exaltado, pelea con su primito, se duerme tarde, muerde, quiere realizar varias actividades a la vez y, si lo castigo, se pone peor, creo que es hiperactivo”, cuenta la señora Carrión, muy afligida.

Sin embargo, el pediatra con especialidad en neurología, Pablo Emilio Navarrete, de la Clínica Palermo, señala que el principal criterio para diagnosticar la hiperactividad o síndrome de déficit de atención con hiperactividad es aquel que se manifiesta por lo menos seis meses continuos, en dos lugares diferentes, puede ser ante la sociedad, en la escuela o en la casa.

Otro criterio muy importante, según el especialista, es la edad del niño porque antes de los seis años es normal que el niño por una maduración incompleta de su sistema nervioso central, que es el área que controla la conducta, sea hiperactivo, no ponga atención, se mueva de un lado a otro, porque está conociendo el mundo, ya que es normal que a esa edad los sentidos estén despiertos tratando de captar todo lo que se pueda.

Otra de las cosas que influye a esta edad es la actitud de sus padres frente a su comportamiento, por eso desde temprana edad los padres deben poner límites a los niños, enseñarles buenos modales.

El especialista señala que cifras a nivel mundial estiman que hay entre cinco y diez por ciento de niños hiperactivos.

“Cuando el niño tiene más de seis años de edad y el comportamiento persiste en más de seis meses y se presenta en la escuela, en la casa o en reuniones sociales, ya se puede hablar propiamente de hiperactividad; son niños que no pueden estar mucho tiempo sentados o en un solo lugar, piden permiso constantemente, tocan al niño que tienen cerca, frecuentemente pierden sus libros, no terminan la tarea,” expresa el especialista.

La hiperactividad también puede estar asociada a la inatención y es cuando se le llama Síndrome de Déficit de Inatención con Hiperactividad.

Bases Neurológicas

Según el doctor Navarrete, en la actualidad hay muchos estudios que comprueban que existen bases neurológicas que explican las causas de la hiperactividad pero, mucho cuidado con pensar que es falta de maduración cerebral o retardo mental, porque los niños hiperactivos tienen capacidades mentales normales o arriba de lo normal.

“Existen bases neurológicas en las cuales los neurotransmisores que regulan la atención y la conducta se están produciendo en cantidades normales pero se recaptan de una forma rápida y se convierten fácilmente en adrenalina y noradrenalina”, advierte Navarrete.

El especialista también señala que hay otros estudios que explican que los niños hiperactivos pueden tener una disminución de los lóbulos prefrontales a nivel cerebral, entonces al estar disminuido uno de los hemisferios, causa hiperactividad.

Advierte que hay otras teorías que señalan causas de nutrición o inmunológicas pero las más aceptadas son las neurológicas, prueba de ello es que estos niños, con tratamiento farmacológico mejoran.

Los candidatos a tratamientos son quienes tienen un déficit de inatención moderada o severa y pueden asociar otros problemas como ansiedad, depresión, trastornos del lenguaje y trastornos de lecto-escritura porque pueden existir alteraciones estructurales o neurofisiológicas, porque a nivel de los lóbulos frontales y prefrontales, la coordinación y la capacidad de poder ordenar las cosas no es igual, lo cual no significa que no puedan desarrollar sus actividades.

El tratamiento puede aplicarse en niños cuyo rendimiento escolar no prospera, porque su tiempo de atención y la hiperactividad no le permite tener la concentración adecuada para aprender o superarse o cuando se ve amenazado su año escolar, ya que muchas veces en las escuelas dicen “si no mejora su conducta se va de la escuela”, lo cual no es lo adecuado.

“Cuando a los niños hiperactivos se les expulsa del colegio, les causa frustración, porque en la escuela de todo se les acusa, entonces empiezan a sentirse culpables de todo, lo cual les impide desarrollar sus actividades, aun cuando se ha comprobado que tienen capacidades normales y pueden desarrollarse normalmente”, expresa Navarrete.

El especialista aconseja mantenerlos ocupados, en lugar de buscar cómo marginarlos. También deben alejarlos de lugares donde fácilmente se distraen como puertas, ventanas, sentarlos preferiblemente cerca de la profesores y con orientaciones más específicas.

También puede ayudar a un niño con este tipo de problema, asignándole tutores, insistiendo en sus tareas, poniéndole a trabajar, estar pendiente de que cumpla con las tareas y reconocerle cuando hace las cosas bien, para que se sienta capaz.

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