- La nicaragüense Margarita Herdocia le ha declarado la guerra a la xenofobia
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CORRESPONSAL / COSTA RICA
Durante un concierto realizado en la ciudad de Alajuela el pasado 2 de abril, el famoso artista inglés Sting portaba en su brazo derecho una pulsera azul, con un corazón rojo y un texto que dice Ticos y Nicas: somos hermanos, que distribuye la fundación que lleva el mismo nombre.
Era una manera de promover la causa que combate la xenofobia, iniciativa a la que se han sumado figuras como el Cardenal de Honduras, Oscar Rodríguez Maradiaga; el sacerdote costarricense Ángel San Casimiro, así como el ex presidente Abel Pacheco y la ex vicepresidenta Lineth Saborío.
Ahora son miles los que la lucen, según la presidenta de esta fundación Margarita Herdocia, quien explica que ticos y nicas: somos hermanos nació en noviembre del año anterior a raíz del conflicto generado por la muerte de un nicaragüense en la ciudad de Cartago, a causa del ataque de dos perros.
un juego que no se debe jugar
“Ante la xenofobia uno no puede ser neutral o indiferente. Queremos crear conciencia sobre el problema y exigir nuestro derecho a no tomar partido de un juego que no se debe jugar: la xenofobia”, dice Herdocia, quien es empresaria nicaragüense con 12 años de vivir en Costa Rica.
Uno de los principales objetivos de esta fundación es mercadear el tema, para exponerlo a escala pública, pero a la vez se trabajan en problemas de fondo como la elaboración de estudios junto al Incae (Instituto Centroamericano de Administración de Empresas) sobre el impacto económico y social de la inmigración nicaragüense en el país.
“Pero también se trabaja en ayudar a mejorar las relaciones de los gobiernos (…) y en la ley migratoria (que entra en vigencia en agosto próximo)”, explica.
“Estamos conscientes de que Costa Rica tiene todo el derecho de controlar la migración, pero que sea con una ley migratoria humanitaria, decente y lógica”, señala.
De lo que está seguro Herdocia, es que la xenofobia existe en los dos países y a veces este mal inicia en Managua, cuando algún político se refiere mal de Costa Rica y al final termina incomodando a los inmigrantes que viven en este país.
“En Nicaragua la percepción que existe sobre lo que vive el inmigrante en Costa Rica es exagerada. Se tiene una imagen que está abusado. ¿Cómo se puede llamar abuso si el inmigrante gana, tiene acceso a educación y salud, y cuando hay intercambio entre ticos y nicas el resultado final es positivo?”, se pregunta.
Herdocia es consciente que la labor que realiza es titánica que a veces se vuelve difícil cuando aumentan las diferencias entre los dos países, sobre todo cuando se habla de temas como el río San Juan.
“Mientras más difícil sea la causa, más hay que trabajar… pero a veces tender un puente de hermandad puede ser fácil si uno ama a los dos países”, comenta.