Dos casos del mal de la “vaca loca” en Texas y en Alabama parecen haber sido causados por una misteriosa cepa viral que aparece en el ganado vacuno de manera espontánea, dijeron investigadores.
Funcionarios del Gobierno intentan restarle importancia a las diferencias entre los dos casos en Estados Unidos y la epidemia de la “vaca loca” que obligó a sacrificar a miles de animales en Gran Bretaña desde la década del ochenta.
Son precisamente esas diferencias las que están complicando los esfuerzos para entender la afección, conocida por la comunidad científica como encefalopatía bovina espongiforme (EEB).
Lo más importante ahora, hasta que la ciencia nos diga lo contrario, es tratar los casos en Texas y Alabama como EEB, dijo John Clifford, jefe de veterinarios del departamento de Agricultura, en una entrevista.
Los casos en Texas y Alabama, confirmados el año pasado y éste, han atraído la atención internacional.
En una reunión en Londres el mes pasado, los expertos presentaron investigaciones sobre los casos en Estados Unidos y acerca de otros similares en Europa.
Esas vacas parecen haber sido infectadas con un virus atípico que los científicos sólo ahora comienzan a identificar. Tales casos habrían afectado a alrededor de una docena de vacas en Francia, Italia y otras naciones europeas, así como en Japón.
En los dos casos en Estados Unidos, los investigadores no detectaron las lesiones espongiformes causadas por priones, proteínas mal plegadas que depositan placa en el cerebro y matan células cerebrales.
Pruebas de laboratorio hechas con cobayos en Francia muestran que tanto la cepa clásica como la variedad atípica pueden diseminarse de un animal a otro. Pero los científicos sostienen la hipótesis de que la variedad atípica podría haber infectado al ganado de una manera inusual.