- Voluntad de Ghana no bastó
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SUPERAN ESFUERZO DE GHANA
Con la sabiduría de la prudencia, Italia estructuró una victoria por 2-0 sobre el laborioso y físicamente bien dotado equipo de Ghana.
A un lado de la legítima victoria, esta lúcida Italia tiene algo que lamentar, y es la lesión del recién restablecido Francesco Totti, quien trabajó muy bien como generador de jugadas de alto riesgo para los africanos.
Italia pudo ampliar la pizarra, pero sus atacantes se descontrolaron constantemente en el área, y sus disparos resultaron erráticos. Ghana, en tanto, no mostró complejo alguno y supo fabricar complicaciones a base de velocidad y fortaleza.
Una y otra vez veíamos dibujarse opciones claras de gol, frente a las narices de Gianluigi Buffon, o las de Richard Kingston, pero casi siempre se desvanecieron. El juego mantuvo la intensidad de su ritmo con Italia mejor ubicada en los diferentes sectores, asegurando un tránsito más rápido y preciso de la pelota, y constantes posiciones de tiro.
Miohel Essien, quien juega para el Chelsea inglés, trabajó sin detenerse atrás y adelante, derrochando energías y buscando cómo iluminar senderos a la gente de vanguardia. Fue factor para que Ghana permaneciera desplegando una actividad que preocupó seriamente a los italianos.
El arquero Kignston realizó atajadas importantes, sobresaliendo la que neutralizó brillantemente un peligroso disparo de Perrota, y dos congelamientos sobre ingresos a fondo de Luca Toni, del Fiorentina.
El primer gol, a los 39 minutos, fue producto de un momento de inutilidad de la defensiva africana. Pirlo del Milán, moviéndose ligeramente en la proximidad del área por el sector izquierdo, recibió impunemente una pelota desde la esquina. Sin el menor estorbo, tomó el espacio disponible para funcionar como un francotirador, y con potente derechazo venció al portero Kingston.
Reyes de la especulación alrededor de pequeñas ventajas, los italianos se dedicaron a controlar el desgaste del tiempo, pero sin perder la pelota ni la ubicación, ni sacrificar esa movilidad presionante. Por eso fue, que pese a que Italia forzó momentos de adormecimiento, el partido nunca perdió interés, con la eficiente contribución de Ghana, equipo batallador y con capacidad.
El segundo gol italiano se produjo a los 83 minutos. El gran culpable, Samuel Kouffur, quien juega en el Roma, por no poder controlar una pelota de su propiedad mientras buscaba cómo quitarse del lado la presencia molesta de Vincenzo Iaquinta.
Cuando Kouffur se queda corto, aparece Iaquinta, se adelanta, consigue el balón, y se desplaza con prontitud y seguridad, aguantando la salida del arquero, desequilibrándolo, y con todo el arco en su pantalla panorámica, empujó el balón con la zurda, sutilmente, como una caricia.