La Copa Jules Rimet es el trofeo más preciado en el mundo futbolístico. (L A PRENSA/AP)

La Copa que se robaron

Un argentino la derritió en lingotes de oro Brasil busca en Alemania 2006 su sexto título, pero como cada vez que disputa un Mundial de Futbol “no olvida” al argentino que formó parte de la banda que en 1983 robó el trofeo de oro Jules Rimet ganado en México 1970. “Nosotros tuvimos que ganar tres […]

  • Un argentino la derritió en lingotes de oro

Brasil busca en Alemania 2006 su sexto título, pero como cada vez que disputa un Mundial de Futbol “no olvida” al argentino que formó parte de la banda que en 1983 robó el trofeo de oro Jules Rimet ganado en México 1970.

“Nosotros tuvimos que ganar tres campeonatos para quedarnos con la copa y viene un argentino y la derrite” en lingotes para vender el oro, se lamentó uno de los investigadores del caso, Murilo Miguel, en declaraciones que publicó ayer el diario local Página/12.

Miguel mostró especial rencor con el argentino Juan Carlos Hernández, un traficante de oro, único extranjero del grupo condenado por el robo de la copa de 1.8 kilos del precioso metal que ocupaba las vitrinas de la antigua sede de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF), hace 23 años.

Recordó que Hernández pasó varias horas en una comisaría de Río de Janeiro esquivando las preguntas de los investigadores del caso, quienes no lograron que confesara el robo.

“Era un tipo muy astuto, fingía no saber nada, pero cuando le dije que para los brasileños era una bofetada que un argentino haya convertido a la copa en lingotes de oro, me miró con una sonrisa que todavía recuerdo”, apuntó el investigador, actualmente jubilado.

“Para mí fue como una confesión”, agregó.

Según los investigadores, el robo fue planeado a mediados de 1983 en el bar Santo Cristo, de la zona portuaria de Río de Janeiro, por el gerente de banco Antonio Pereira Alves y Antonio Setta, un experto ladrón de cajas fuertes.

El 19 de diciembre de 1983, “el Barba” y “Bigote” entraron a la sede de la CBF, redujeron al guardia y se llevaron el áureo trofeo de 49 centímetros de alto.

Los ladrones brasileños entregaron el trofeo a la joyería de Hernández, “el mayor vendedor de oro robado de Brasil en esos años”, afirmó Murilo Miguel, quien remarcó que los brasileños “no olvidan” la participación del argentino.

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