Jürguen Klinsmann. (LA PRENSA/afp)

Una mamá con suerte

Martha Klinsmann es la envidia de Stuttgart Martha Klinsmann, la madre del entrenador de la selección germana de futbol en el Mundial de 2006, Jürgen Klinsmann, es la envidia de la ciudad de Stuttgart (sur alemán), porque tiene muy fácil acceso a entradas de este campeonato. De hecho, la señora Klinsmann, que trabaja en la […]

  • Martha Klinsmann es la envidia de Stuttgart

Martha Klinsmann, la madre del entrenador de la selección germana de futbol en el Mundial de 2006, Jürgen Klinsmann, es la envidia de la ciudad de Stuttgart (sur alemán), porque tiene muy fácil acceso a entradas de este campeonato.

De hecho, la señora Klinsmann, que trabaja en la panadería y pastelería de su hijo Horst en el barrio de Botnang, sólo tiene que llamar a su otro vástago, Jürgen, si desea ver un partido determinado, asegura hoy el diario “Bild am Sonntag”.

Los boletos para ver los 64 partidos que se disputarán durante el Mundial están prácticamente agotados, lo que ha hecho surgir un mercado negro en el que en Francfort se llegaron a pedir 1,000 libras esterlinas (1,456 euros) por una entrada para el partido de este sábado entre Inglaterra y Paraguay.

La madre del “Bundestrainer”, de 67 años, que está cada día tras el mostrador para atender a la clientela, declaró: “Sólo tengo que llamar a Jürgen y decirle que voy”, cuando desea ver un encuentro de esta copa, que comenzó el pasado viernes con una victoria de la selección nacional sobre Costa Rica.

Pese a que la tienda se ha convertido en un lugar de “peregrinación”, con visitantes que incluso proceden de lugares lejanos, Martha Klinsmann no está dispuesta a cambiar su vida y dice que “aquí se trabaja y no hay mirones”, en alusión a los curiosos que se agolpan en los alrededores del local.

“La gente viene de lejos y pide sólo un brezel (pan crujiente alemán), pero quiere cinco bolsas con el nombre de Klinsmann”, se lamenta la progenitora del entrenador alemán.

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