Los nuevos mimados
BERLIN/AFP
Al igual que Camerún en Italia-1990, Jamaica en Francia-1998 y Senegal en Corea/Japón-2002, los “Soca Warriors” trinitenses se convirtieron en el nuevo equipo mimado en el Mundial-2006 de Futbol de Alemania, sobre todo después de su sorprendente empate 0-0 ante Suecia.
El sábado, como suele ocurrir en los grandes acontecimientos, las gradas del Westfalstadion de Dortmund se volcaron por el más débil en los papeles, que además aportó especial color y ambiente con sus simpáticos hinchas que vivieron el debut absoluto mundialista de Trinidad y Tobago como una fiesta.
Pese a que llegaron a Alemania sin grandes aspiraciones, diciendo por boca de su técnico holandés Leo Beenhakker “no tenemos grandes pretensiones para este torneo, somos ‘outsiders’ y nos alegramos de competir con la élite”, contra Suecia aportaron emoción al luchar con diez hombres todo un tiempo.
Con una selección de jugadores que compiten mayoritariamente en segunda y tercera división inglesas, el sábado, además, se quedaron sin su arquero titular antes de ingresar al campo de juego y el veterano Shaka Hislop (37 años) terminó siendo el héroe del cuento de hadas que vivió Trinidad y Tobago.
El país caribeño es una nación de 1.3 millones de habitantes con 2,500 futbolistas afiliados a la Federation Trinitense, fundada en 1908 en Puerto España.
Como lo hizo en Italia-1990 el camerunés Roger Milla, celebrando goles con sus bailes alrededor de los banderines del córner a poco de cumplir 40 años, Trinidad y Tobago también cuenta con sus “viejitos” para encantar al público: el atacante Dwight Yorke (34 años), el volante Russel Latapy (37) y Hislop.
Chris Birchall es primer futbolista de raza blanca en 60 años que juega para Trinidad y Tobago. En la isla caribeña lo apodan “Me-Mum” (Mi Mamá), pues logró la convocatoria gracias a que su madre nació en Puerto España, cuando él despuntaba el vicio en un club de tercera división inglesa.
Ayer, los muchachos “rojos” ya comprobaron que se convirtieron en el nuevo equipo mimado del Mundial, cuando se cansaron de firmar autógrafos en Rotenburg y sacarse fotos con el público en su entrenamiento.