- Autogol de Gamarra apaga a los paraguayos
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Inglaterra TRIUNFA SIN BRILLAR
Como en un drama clásico, Paraguay “se acuchilló” con un cabezazo y perdió 1-0 frente a este equipo inglés dirigido por el sueco Sven Goran Ericksson, que pudo hacer más por contar con los hombres y los recursos necesarios, pero terminó resignándose a la comodidad de manejar esa ventaja, sin necesidad de mostrar su inmenso talento y volcar su mayor esfuerzo.
No hay duda, Inglaterra fue superior a Paraguay, pero extrañamente, pese a la favorable geometría del juego, careció de suficiente habilidad para impresionar y de contundencia para golear. Irónicamente, el único dardo, fue del paraguayo Carlos Gamarra, en su propia cabaña y en la madrugada del juego, a los 3 minutos.
Un centro de David Beckham buscando a Michael Owen que penetraba por la derecha, fue interceptado por la cabeza de Gamarra, pero su intento de desviación no tuvo dominio, y su “cepillada”, imprimió una mayor aceleración, clavándolo en la esquina inferior izquierda del portón custodiado por Justo Villar.
No creo que alguien sospechara en ese momento, que el marcador no volvería a moverse con 87 minutos pendientes.
¿Estarán pensando en Paraguay que con Chilavert era un juego 0-0?
No fue un partido frío, pero muy irregular, sin ideas claras. Wayne Rooney no le hizo tanta falta a Inglaterra como José Saturnino Cardozo a Paraguay, agregando, que Roque Santa Cruz todavía está distante de su forma habitual con el Bayern.
Eso explica porqué los suramericanos se vieron tan lejos del arquero inglés Paul Robinson del Tottenham, y fabricaron tan pocas posibilidades de concretar, lo que hizo ver agrandados a Nelson Valdez con su peligroso y potente derechazo en los últimos minutos del primer tiempo, raspando el poste, y la falla de Carlos Paredes, el hombre del Reggina italiano, tirando muy alto con Robinson fuera de foco.
Pero las mejores oportunidades las tuvo Inglaterra, haciendo valer su mejor futbol, sin necesidad de elevarlo a niveles de brillantez. Ese disparo de Beckham junto al vertical derecho del arquero suplemente Bobadilla, y los dos rayos lásser disparados por Frank Lampard con ese inconfundible “olor” a gol, arrugaron bruscamente los corazones de todo Paraguay.
Si alguien quería viajar al centro de la tierra después del juego para comprobar el fabuloso relato de Julio Verne, era Carlos Gamarra, el jugador del Palmeiras brasileño, un firme pilar de la defensa paraguaya, víctima de una burla cruel del destino, condenando a su equipo con ese mortífero cabezazo en contra.
Ahora Gamarra tiene una idea clara de lo que siente un kamikaze cuando se abre el vientre.
Es evidente que Inglaterra mereció ganar, así que, Gamarra no debe sentirse tan destruido. Es mejor que piense, que ese balón pasado, si es controlado por Owen, hubiera podido sacudir las redes igualmente.