- Aristides Sevilla con el mejor balance para un lanzador desde Freddy Corea en 1997
justo como ramón padilla en jonrones
Aníbal Vega cumplió el sueño de coronarse campeón de bateo y como bono se convirtió en el campeón robador de bases más inusual de todos los tiempos en el beisbol nicaragüense.
El artillero izquierdo del Matagalpa quedó con promedio de 376 puntos, debido a 67 hits en 178 viajes al plato, al momento que se cortó la liga, al retirarse el Bóer de la misma. Esto le permitió superar a su compañero de equipo Justo Rivas (362) y al tricampeón de bateo, Jimmy González (355), además de Chico Hernández (354).
Vega, un corpulento bateador cuyo peso supera las 200 libras, estafó 11 bases, para compartir el título con Adolfo Matamoros, quien también hizo historia al ser el primer receptor con un liderato en robos. Usualmente, los enmascarados son corredores de poca velocidad por el cansancio de la posición, sin embargo, el leonés derrocha energías cada vez que está en los senderos.
Danilo Sotelo coleccionó 17 dobles y con cuatro triples compartió este liderato con Matamoros, y Jilton Calderón, todos del Matagalpa. Lo novedoso del caso es que Sotelo es el primer jugador del beisbol moderno pinolero que obtiene los títulos de dobles y triples en una misma temporada.
Justo Rivas volvió a quedarse con la corona de los cuadrangulares, aunque esta vez tuvo mucho que ver que el Granada “botó” al bombardero Norman Cardoze, quien iba a la cabeza. De cualquier modo, Justo ganó la batalla 8 proyectiles a 7 y de esta forma es el primer bateador que conquista el título de jonrones en años consecutivos, desde que lo hizo Ramón Padilla en las temporadas de 1992 y 1993.
En anotadas, Edgard López, el Bóer, pisó el plato en 44 ocasiones, y otro miembro de la tribu, Sandor Guido, fue el máximo empujador con 53 en 52 juegos, para un llamativo ritmo. López, además, tuvo una racha de 26 juegos dando de hit, que es récord con bate de madera, y al finalizar la campaña regular llevaba otra de 21.
PITCHEO
Julio Raudez consiguió su primer título en efectividad de su carrera. El curvista granadino terminó con 1.88 en su porcentaje de carreras limpias, al permitir 18 en 86.1 entradas.
Raudez se cruzó en el camino de Aristides Sevilla, quien se quedó con dos de las tres principales coronas del pitcheo. El “as” del Bóer fue segundo en efectividad con 2.07 y primero en victorias con 12 y ponches con 44.
El balance de 12 ganados y 1 juegos perdido de Sevilla, es el mejor de un lanzador desde que Freddy Corea finalizó con 14 y 1 en 1997.
Sevilla apenas superó por tres ponches a Franklin Sánchez, pero su docena de éxitos no tuvieron competencia. La tripleta de abridores que el Matagalpa tiene preparada para la Serie Final: Franklin, Rafael Batista y Asdrudes Flores, compartieron el segundo puesto en victorias con ocho cada uno.
Aristides consiguió 12 de los 29 triunfos del Bóer en el terreno y ningún otro lanzador del staff capitalino pudo ganar más de tres partidos.
Jacinto Carrero, el «apaga fuegos» de los Tiburones, fue líder en juegos salvados con 8, sobreviviendo a la presión de Oswaldo Mairena, quien en menos trayecto rescató 7 partidos.