Escena de El Ángel Caído, que realiza una crítica social.

Propuestas escénicas

El camino recorrido por el teatro nicaragüense en los últimos quince años ha sido el más arduos de su historia. No cabe la menor duda. Sin embargo, debe reconocer la labor de algunos grupos que de manera obstinada han mantenido el punto. Son verdaderos héroes culturales, aunque ellos no se den cuenta. Por supuesto que […]

El camino recorrido por el teatro nicaragüense en los últimos quince años ha sido el más arduos de su historia. No cabe la menor duda. Sin embargo, debe reconocer la labor de algunos grupos que de manera obstinada han mantenido el punto. Son verdaderos héroes culturales, aunque ellos no se den cuenta. Por supuesto que no me refiero a aquellos cuyo único interés ha sido el lucro disfrazado.

Entre estos esfuerzos debe destacarse a CEIBO, la Compañía de Arte Multidisciplinario, dirigido por José Wheelock.

Este joven dramaturgo ha venido elaborando durante varios años la idea de recuperar algunas formas de teatro popular mezclándolo con otras artes escénicas como el circo de carpa y la danza. Pero no sólo esto, pues podría decirse que no hay ninguna novedad en ello.

Efectivamente, no es esa la idea de Wheelock. Al director le atrae la idea de investigar las antiguas formas de elaboración de la representación, tales como el gesto, la mímica, la máscara y la música. Todo ello en su relación con el mito y el rito. Y esto fue lo que vimos recientemente cuando asistí a la carpa que anda recorriendo el territorio de Managua (como las antiguas compañías europeas, como la de Lope de Rueda, en España). En esa oportunidad CEIBO nos mostró tres propuestas de trabajo en progreso: El Ángel Caído, La Canción del Espacio, sobre el texto de Alfonso Cortés, y Los Maromeros.

Cada una de estas propuestas tiene su grado de dificultad y de resolución. Todos ellos basados en el gesto, que como ya se dijo, están relacionadas con el rito y el mito.

Debe recordarse que el teatro es el arte que más y mejor sirvió para la ejecución de las ceremonias que dieron origen después al mito y luego a la religión. Dicho en otras palabras, lo que Wheelock busca es el rescate de la las primigenias formas de expresión humana. De manera que cuando los actores salen a escena, lo que vimos fue una serie de movimientos gestuales, apoyados en la música (igualmente primigenia, a base de percusión y vientos), apoyados en el vestuario y la máscara. Sólo hasta después de pasado algún tiempo, dio inicio el texto que eran más expresiones inconexas (como las antiguas oraciones elevadas al cielo), aunque sin la misma intención, se entiende. Eran textos lanzados al espacio circular donde la gente miraba, admiraba y reía de los gestos.

Debe decirse, también, que la circularidad propia de los circos, era la forma antigua de convocar a la comunidad alrededor de la hoguera, donde actuaba el sacerdote.

Ahora, los nuevos sacerdotes son los actores que nos relacionaron (religare-religión), ya no con los dioses sino con los humanos, a través de la risa y la reflexión.

La más difícil de las propuestas fue La Canción del Espacio ya que esta no lleva ni un texto. Sólo gesto. Es notorio el trabajo gestual que realizó el joven que interpretó a la Canción. Es necesario llamar la atención sobre este punto, pues por primera vez, en el teatro nacional, se hace una propuesta de esta naturaleza, donde una canción (que no es canción sino poema), se personifique o se represente. La danza, podrá argüirse. Sí, pero en este caso, la intención es el gesto, no el ritmo.

Por supuesto que no podían faltar las notas cómicas y críticas. En la historia de El Ángel Caído, se realiza una mordaz crítica social a través de una divertida disputa teológica: un ángel que se enamora de una prostituta.

En Los Maromeros la crítica es más política, aunque la intención del texto dramático es la resolución de la historia por la vía del gesto. Al grado que entre una y otra representación ninguno de los actores abandona el escenario. Debieron resolver el problema del vestuario sin salir de la mirada del espectador.

Definitivamente, las propuestas pueden gustar o no, pero lo interesante e importante es que se trata de otras formas de abordar el teatro, lo que viene a demostrar que el teatro se niega a morir, pese a los esfuerzos que parece se hicieran para que sea así.

Definitivamente es un buen esfuerzo de CEIBO y un gran mérito que sea apoyado por la Agencia Suiza para el Desarrollo.

La Prensa Literaria

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