- Todo ciudadano nicaragüense que se encuentre en el extranjero tiene derecho a recibir asistencia y protección de los consulados, donde también pueden solicitar documentación. Sin embargo, esta asistencia muchas veces es limitada
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Los costos en los aranceles consulares y las dificultades para cumplir los requisitos en los trámites, siguen siendo las principales quejas de los nicaragüenses que asisten a los cinco consulados de Nicaragua en Costa Rica.
En las afuera del consulado de San José estaba la joven Damaris Hernández, al ser interrogada sobre la calidad de los servicios de este consulado, un poco enojada dijo: “Malo, muy malo. Porque no facilitan la obtención de documentos nicaragüenses, como el pasaporte ordinario”.
La solicitud de Hernández para obtener el pasaporte ordinario, necesario para iniciar los trámites de su residencia, no fue acogida porque le hacía falta la partida de nacimiento, aunque poseía cédula nicaragüense.
“No tengo la partida y tampoco puedo viajar a Nicaragua a solicitarla. No entiendo cómo nuestro mismo Gobierno nos impide la legalización”, se lamenta la joven inmigrante.
“Las quejas son de lo más normal. Los nicaragüenses dicen que no ganan mucho y que el costo de un pasaporte provisional (30 dólares) u ordinario (55 dólares) es caro. Algunos vienen de largo y no pueden lograr un pasaporte”, comentó el cónsul de Nicaragua en Liberia, Ricardo Selva.
MEJOR FUNCIONAMIENTO
El funcionamiento de los consulados de Nicaragua, principalmente el ubicado en San José, fueron blanco de fuertes críticas de inmigrantes, organizaciones y líderes comunales que veían un deterioro en los servicios y falta de sensibilidad con las necesidades de los inmigrantes, en parte por la alta demanda.
No obstante, desde que Juan Francisco Carcabelos que asumió en el 2004 la misión consular nicaragüense, ha tenido un mejor servicio y un mayor acercamiento a las comunidades, dinámica que ha mejorado el actual cónsul general Armando Arana.
“Creo que se ha mejorado el servicio. Algo muy importante es que se está tratando de humanizar, que ha sido el talón de Aquiles en todo este tiempo. No es tanto poder mejorar el servicio, sino atender a la gente humilde”, dice Gerardo Sánchez, presidente de la Confederación Solidaridad, una organización de ticos y nicas que trabajan en asentamientos del país.
CAPACIDAD DE RESPUESTA
“Ha habido presencia del consulado en las comunidades, sobre todo en los desalojos, pero hace falta mejorar un poco la capacidad de respuesta, que se traduce en falta de recursos. Hace falta crear todo un plan estratégico de trabajo con la comunidad, con las organizaciones comunales en Costa Rica, para crear todo un marco de respuesta a necesidades”, agrega Sánchez.
En el caso del consulado general, ubicado en San José, la atención ha mejorado pese a que la demanda de servicios se incrementó con la aplicación de visa de ingreso a ciudadanos costarricenses.
Es notorio ver que los usuarios ya no tienen que hacer largas filas bajo el sol y la lluvia en las afueras del consulado. Ahora los trámites se hacen dentro y las personas esperan sus documentos generalmente sentadas en cómodas butacas.
Asimismo el tiempo de entrega es más ágil, dado que se mejoró la parte operativa y el sistema computarizado del consulado, según el cónsul Arana.