A stephanie Monjarrez le encanta visitar Nicaragua, jugar en el patio de la casa de su abuelita materna en Jinotega y comer frijoles, cuajada y tortillas recién hechas. (la prensa/cortesía)

Otra niña felicitada por el Congreso

[doap_box title=»Lee de todo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Stephanie Monjarrez ha leído sobre mitología, historia antigua, literatura infantil, pero también le gustan las matemáticas, los deportes, ver televisión, jugar y bailar desde reggaetón hasta palo de mayo. “El tiempo alcanza para todo, cuando salgo de la escuela me voy a casa , hago mis tareas y después […]

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Stephanie Monjarrez ha leído sobre mitología, historia antigua, literatura infantil, pero también le gustan las matemáticas, los deportes, ver televisión, jugar y bailar desde reggaetón hasta palo de mayo. “El tiempo alcanza para todo, cuando salgo de la escuela me voy a casa , hago mis tareas y después veo tele o juego”, dice.

Su mamá considera que Stephanie es extraordinariamente inteligente, pero también el papel que juegan los padres es importante, porque son ellos quienes deben ayudarlos a salir adelante, apoyándolos en sus tareas, induciéndolos a la lectura, llevándolos a la escuela todos los días y respaldándolos en todos sus proyectos.

Los orgullosos padres destacan que también Michelle , su hija menor, sigue los pasos de su hermana, y ha recibido sus primeros diplomas de reconocimiento y es candidata al examen para niños con habilidades extraordinarias.

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Corresponsal/ Miami

Todo transcurría tan cotidiano en la vida de la pequeña de nueve años Stephanie Monjarrez, quien vive con sus padres de origen nicaragüense en Miami, hasta que la dirección de su centro de estudios Dr. Edward Whigham Elementary School le entregó una carta.

Esa no era una llamada de atención o una invitación familiar, era una carta que venía del Congreso de EE.UU. para felicitar a la niña por sus excelentes calificaciones.

“Yo me asusté porque creía que había hecho algo malo y no la leí. Cuando llegué a la casa se la entregué a mi papá. Me dijo: ‘¡del Congreso!’”, narra con detalles y expresivos gestos Stephanie.

Tras señalar orgullosa que “…y bueno, soy la única en la clase a quien la congresista Ileana Ross Lehtinen da esa distinción”.

Este es un reconocimiento más de los muchos que ha recibido cada año desde que comenzó a estudiar y en toda actividad en la que participa, incluso deportiva, manualidades y baile.

Para la entrevista con LA PRENSA Stephanie estaba preparada con una parte de sus diplomas de reconocimientos y la carta de la congresista enmarcada, sobre la mesa de la sala de su casa donde se encontraba con ella sus padres Claudia y Carlos Monjarrez y su hermanita de seis años, Michelle.

Es una niña desenvuelta, dulce, risueña y aunque no tiene claro lo que será cuando llegue a adulta, le gustaría ser “doctora de animales”, porque ama los perros y los conejos.

Recientemente Andrew Centeno, de 7 años, y de padres nicaragüenses, fue felicitado por la congresista Ross Lehtinen por su alto nivel escolar.

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