Hoy comienza a girar el balón y todo comenzará a girar en torno a él. El mundo se detendrá para empinarse y observar una pelota que te puede llevar a lo más alto de la satisfacción o lo más profundo del sufrimiento. Todo depende de vos.
Lo más importante es que las palabras han quedado atrás para dar paso a las acciones, a las emociones, y a ese intenso gozo que nos provocan los artistas del balón y su magia que electriza multitudes.
Corresponde a nuestros vecinos ticos estar sobre el terreno en el duelo inaugural. Y aunque Costa Rica no es propiamente una de las selecciones anecdóticas del Mundial, es un buen tope para que Alemania comience a desentumirse y a espantar tantas dudas que le acorralan.
Luego entrarán en acción los mexicanos, los argentinos, paraguayos y por supuesto los brasileños, quienes cargan en sus espaldas con la esperanza de muchos millones de latinoamericanos que han apostado a su fortaleza, a su magia, eficacia y orgullo.
¿Quién se llevará la Copa? Brasil aparece en todas las bolas de vidrio, pese a la pujanza de los ingleses y el afán de reivindicarse de los argentinos, la manía de sorprender que tienen algunos clubes chicos y el ineludible compromiso de los alemanes con su público.
¿Quién será la figura? Ronaldinho llega al Mundial en su mejor momento. Lo ha ganado todo y sólo le falta el toque de distinción que proporcionan las Copas. Y rodeado de una constelación de estrellas dispondrá de todas las condiciones para impactar.
Ballack querrá probar a los suyos que su futbol es de alcance planetario, Henryy no querrá dejar escapar la exposición que se consigue en los Mundiales, Beckham intentará demostrar que es algo más que una cara bonita, mientras Zidane pretende insinuar que aún le quedan ideas.
Pero por sobre todas las cosas, ha comenzado el Mundial. ¡Es tiempo de gozar, de reír o de llorar!
Y LA PRENSA, que está siempre presta a satisfacer las necesidades de sus lectores, estará atenta también a los giros del balón para traerle a usted lo que está más allá del simple juego, del gol y la atajada. Está lista para traerle todo lo que pase con el balón.