- Primer ministro anuncia indulto masivo en Irak
BAGDAD/ap, afp
Las recientes acusaciones sobre matanzas perpetradas por soldados de Estados Unidos han agregado un nuevo ingrediente a la volátil realidad de Irak, caracterizada por violencia, tensión sectaria y escasez de electricidad, agua y gasolina.
Una caricatura publicada el domingo por el diario capitalino Al-Mutammar reflejaba la exasperación creciente entre los iraquíes, que en mayoría esperaban tener una mejor calidad de vida tras el fin en 2003 de los 24 años de dictadura de Saddam Hussein.
“EL PRECIO DE SER LIBRE”
El dibujo mostraba a un hombre muy golpeado yaciendo en una cama de hospital. En las enyesadas pierna derecha y mano izquierda se leía “terrorismo y violaciones estadounidenses”. Aún así, el paciente sonreía y hacía la señal de victoria con los dedos de la mano derecha. “ El precio de la libertad”, agregaba un cartel.
Las recientes acusaciones de que soldados estadounidenses masacraron a 24 civiles desarmados en la población de Haditha en noviembre pasado, no sólo atentan contra la aprobación popular a la presencia militar extranjera.
Además representa para la insurgencia un estímulo quizás mucho mayor que el escándalo del 2004 por los abusos cometidos contra prisioneros locales en la cárcel Abu Ghraib.
Para muchos, los casos divulgados representan una fracción menor de los errores fatales cometidos por Estados Unidos desde la invasión del 2003, y además reflejan el poco aprecio que los combatientes extranjeros tienen por la vida y la cultura iraquíes.
Esos sentimientos generan apoyo a las fuerzas insurgentes, compuestas en su mayoría por sunitas, minoría gobernante durante el régimen de Hussein. Además, la mayoría de las víctimas fatales de los supuestas matanzas por error y los abusos en Abu Ghraib eran sunitas.
ocupantes “BRUTALES Y GATILLO ALEGRE”
La imagen de los estadounidenses como ocupantes brutales, insensibles y gatillo alegre, han sido y ahora más que nunca son un elemento clave en la propaganda insurgente.
Para las fuerzas de la coalición, lideradas por Estados Unidos, los escándalos hacen más difícil superar las barreras idiomáticas y culturales, y con ello el camino a la victoria, especialmente con tantas zonas geográficas aún en poder rebelde.
Hassan Bazaz, científico político de la Universidad de Bagdad y líder de un centro de investigación independiente, asegura que la cobertura que los medios noticiosos de Occidente le están dando a las acusaciones contra los militares estadounidenses recién se pone al día con la visión que existe en Irak.
“Para los iraquíes no hay nada nuevo ni sorpresas”, dice Bazaz, miembro de una prominente familia sunita. “El problema es que el resto del mundo ha estado aislado de lo que sucede en el territorio iraquí. Lo que los medios están difundiendo hoy es apenas una fracción de lo que acontece cada día”.
El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, anunció el martes la liberación gradual de 2,500 prisioneros, y se comprometió a tomar medidas de reconciliación nacional.
Al mismo tiempo que prosigue la investigación del ejército estadounidense sobre una presunta matanza atribuida a sus tropas en Haditha, donde al parecer 24 civiles iraquíes fueron asesinados a sangre fría por varios Marines en noviembre pasado, un partido sunita le culpó de más muertes de inocentes.