En Moscú se celebra el 59 Congreso Mundial de Periódicos y el 13 Foro Mundial de Redactores Jefe. ( la prensa/afp)

Sigue debate por los dibujos de Mahoma

Moscú/EFE La publicación de caricaturas del profeta Mahoma, que había motivado protestas en el mundo islámico, volvió a provocar ayer un agudo debate en Moscú en el 59 Congreso Mundial de Periódicos y el 13 Foro Mundial de Redactores Jefe. Si bien editores de medios europeos defendieron el principio de la libertad de expresión y […]

Moscú/EFE

La publicación de caricaturas del profeta Mahoma, que había motivado protestas en el mundo islámico, volvió a provocar ayer un agudo debate en Moscú en el 59 Congreso Mundial de Periódicos y el 13 Foro Mundial de Redactores Jefe.

Si bien editores de medios europeos defendieron el principio de la libertad de expresión y el rechazo a la autocensura, sus colegas de países musulmanes pidieron un “periodismo responsable” que no hiera los sentimientos y no restrinja la libertad ajena.

Joern Mikkelsen, el redactor jefe del diario danés Jyllands Posten que desató el escándalo en septiembre pasado al publicar las viñetas, reproducidas después en otros países, intentó formular los móviles de aquella edición y las lecciones sacadas de lo ocurrido. “Nuestra intención no era ofender a los musulmanes, insultar al profeta ni provocar un choque de civilizaciones, sino poner a prueba las tendencias de autocensura y los límites de la libertad de expresión en la sociedad”, explicó.

Pero admitió que su diario ha “cruzado el límite”, al herir los sentimientos de los musulmanes y al no saber ver las consecuencias, y aseguró que “aprendieron la lección” y en adelante serán “más cautelosos”.

Pero admitió que su diario ha “cruzado el límite”, al herir los sentimientos de los musulmanes y al no saber ver las consecuencias, y aseguró que “aprendieron la lección” y en adelante serán “más cautelosos”.

Sin embargo, afirmó que “también las religiones deben poder ser sometidas a debate y criticadas”.

“No sé si volveríamos a publicar esas viñetas”, señaló Mikkelsen al recordar a las víctimas de desordenes registrados en países islámicos, los ataques a embajadas y las amenazas que recibieron los dibujantes, un saldo que “ningún redactor responsable asumiría”.

“No somos fundamentalistas de la libertad de expresión, pues hay que defenderla, pero no a cualquier precio”, concluyó.

El relevo lo tomó el nigeriano Hakeem Bello, subdirector de The National Interest, quien preguntó cómo pudo ocurrir que su país africano resultara el más afectado —con 160 cristianos asesinados y sus casas quemadas—, por la publicación de doce viñetas a miles de kilómetros de distancia.

“¿Acaso hacía falta llegar tan lejos en un intento de medir la censura en la sociedad danesa? Es inaceptable que en el ejercicio del periodismo se haya mostrado tanta ignorancia en asuntos religiosos”, manifestó.

El pakistaní Imtiaz Alam, secretario general de la Asociación de Medios Libres de Asia del Sur, constató que “al ejercer su propia libertad de expresión los diarios que publicaron las caricaturas de Mahoma acabaron restringiendo esa libertad para aquellos países que la necesitan más que Europa”.

“A lo largo de 30 años he luchado por la libertad de prensa en Pakistán, en particular con el apoyo de Occidente, y este escándalo me ha dejado en una situación difícil”, señaló Alam.

Añadió que “los editores deben ser más cautelosos, e incluso autocensurarse, para no ejercer un periodismo irresponsable. En un mundo globalizado es peligroso poner a prueba los límites de la libertad”.

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