¿Tiene un adolescente que la está volviendo loca o lo está volviendo loco porque no se lleva bien con su nuevo amor hasta el punto que está arruinando su nueva relación? ¿Qué puede hacer?
Primero, hay que ser objetivos. Comprendamos los sentimientos de nuestros hijos. Su hijo siente rabia; por causa del divorcio se siente abandonado por el padre o la madre que se fue y ahora estos sentimientos los dirige hacia el padrastro o la madrastra.
También puede sentir celos. Con la venida de una madrastra o padrastro tendrá que compartir su amor. Comparará al padrastro o la madrastra con su papá o su mamá y puede pensar que si la madrastra o el padrastro no existiera, todos los problemas desaparecerían.
¿Qué se recomienda en estos casos? Ante todo, sea realista. No sueñe con la familia ideal que encontrará un nuevo amor y todos se van a llevar bien; usted escogió a su nuevo novio o su nueva novia. Tiene que dejar que las cosas se asienten con el tiempo. Que se acostumbren el uno al otro. Lo más importante es el respeto, el cariño llega después.
Usted debe escuchar, aunque no quiera. Si su hijo o hija critica a su novia o novio y usted reacciona con rabia, le hará sentir que prefiere a esa otra persona antes que a su propio hijo o hija. Claro que las críticas deben tener un límite y plantearse con respeto.
Hay muchos factores que determinan cuánto tiempo le toma a los adolescentes o niños acostumbrarse al divorcio de sus padres, estos son: la edad, la manera que se llevan los padres de familia y la personalidad del niño o adolescente.
Hay cosas que usted puede hacer para que le sea más fácil adaptarse a la nueva situación. Mantenga una rutina y estructura en casa: almuercen juntos, celebren cumpleaños, procure no cambiar a sus hijos de colegio y casa, si donde han vivido y estudiado se sienten bien. No cambie sus métodos de disciplina volviéndose más estricta o estricto o caso contrario.
El apoyo de los padres es determinante en cómo afecta la vida de los hijos un divorcio.
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