Alan García agradece al pueblo peruano que le haya dado una segunda oportunidad, pues su primer gobierno de los años ochenta fue desastroso. (la prensa/afp/martin bernetti)

Injerencia de Chávez hundió a Humala

Insultos e intromisión del Presidente venezolano restaron votos al candidato nacionalista que apoyaba [doap_box title=»Debilidades de García» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El socialdemócrata Alan García tendrá ante sí un reto formidable: gobernar un país dividido que votó por él sin demasiada convicción y enfrentar la fuerte oposición que le planteará el fortalecido nacionalista Ollanta Humala. García —quien […]

  • Insultos e intromisión del Presidente venezolano restaron votos al candidato nacionalista que apoyaba
[doap_box title=»Debilidades de García» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El socialdemócrata Alan García tendrá ante sí un reto formidable: gobernar un país dividido que votó por él sin demasiada convicción y enfrentar la fuerte oposición que le planteará el fortalecido nacionalista Ollanta Humala.

García —quien recibe una segunda oportunidad tras haber dejado en la ruina a su país tras su primer gobierno, entre 1985 y 1990— ganó la segunda vuelta.

Estigmatizado por ese primer gobierno, García accederá a la presidencia sin un verdadero respaldo popular, sobre todo gracias al rechazo que generó en gran parte de la población Humala, un militar retirado sin experiencia política percibido como un aliado incondicional del presidente venezolano Hugo Chávez.

A pesar de su derrota, Humala demostró un gran arrastre al ganar en 15 de los 24 departamentos peruanos, y haber instalado —como él mismo destacó— un “cambio en el mapa político” y una agenda de demandas sociales que García estará obligado a satisfacer.

A la neta división del país se suma para el presidente electo el problema de sólo tener 36 de los 120 escaños del Congreso unicameral, lo que le obligará a buscar alianzas, en particular con el fujimorismo (13) y la derechista Unidad Nacional (17) para formar mayoría y contrarrestar las 45 curules del humalismo.

“¿Cómo será la oposición de Humala?”, se pregunta el politólogo Aldo Panfichi, consultado por la AFP.

“El gran reto para Humala será mantener una estructura partidaria y la gran incógnita es saber hasta qué punto va a poder controlar a esos congresistas golondrinos”, dice.

“García va a tener que trabajar bastante para lograr una base de legitimidad, pues su apoyo espontáneo en la primera vuelta fue de 20 por ciento. Buena parte de sus electores en segunda vuelta fueron persuadidos más por una campaña de miedo que por sus méritos propios”, opina el analista Nelson Manrique.

Manrique plantea también el temor que se generó de que Perú se convirtiera en un feudo de Venezuela, dada la injerencia permanente de Chávez, con un discurso tan radical que prometió romper relaciones con Perú si es que Alan García ganaba.

De hecho, en su mensaje de victoria García expresó que se había neutralizado “el esfuerzo del señor Hugo Chávez de incorporarnos a su estrategia de expansión del modelo militarista y retrógrado que ha pretendido implantar en Sudamérica”.

Confirmada victoria de García

La Organización Nacional de Procesos Electorales anunció ayer que había computado el 91 por ciento de los votos.

[/doap_box]

Analistas señalan que las ambiciones hegemónicas de Chávez sufrieron un duro revés

Lima/Agencias

53.5% para Alan García, candidato del partido aprista. O sea 6 millones 518 mil 446 votos.

46.47% para el nacionalista Ollanta Humala, o 5 millones 658 mil 939 votos.

El presidente venezolano Hugo Chávez se encargó de hundir a la candidatura del nacionalista radical Ollanta Humala, e impulsó un voto de rechazo que favoreció a Alan García, hoy presidente electo, según coincidieron analistas.

Antes de la primera vuelta del 9 de abril, el respaldo de Chávez a Humala era tomado en Perú con agrado, y el nacionalista se reconocía como parte de los nuevos líderes de América del Sur, entre los que nombraba al venezolano, al presidente de Bolivia, Evo Morales, al de Argentina, Néstor Kirchner, y al brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

Humala ganó la primera vuelta con 30 por ciento de los votos válidos, mientras que García apenas logró pasar a la segunda ronda con 24 por ciento.

Sin embargo, el apoyo de Chávez se volvió en su contra cuando éste arremetió en contra de García y del presidente Alejandro Toledo, por haber firmado un TLC con Washington. Amenazó con romper si ganaba García y los dos países retiraron sus embajadores.

En las últimas semanas el Presidente de Venezuela arengó a favor de Humala e insultó a García llamándolo “corrupto”, “truhán”, “ladrón de siete suelas”, “embustero”, entre otros epítetos.

Por su parte, el candidato socialdemócrata respondió tildándolo de “sátrapa petrolero”, “reyezuelo del Caribe” y personaje “con poca hombría” por golpear a su esposa.

Alto a ofensiva chavista

Aunque Humala trató de restar importancia a los ataques de Chávez, lo hizo muy tarde, según analistas.

“Creo que Chávez es el gran derrotado y a partir de ahora empieza el momento de la contención a la ofensiva venezolana sobre la subregión andina y el resto de América del Sur”, dijo a la AFP el internacionalista Alejandro Déustua.

Un criterio similar tuvo Farid Kahatt, catedrático de política internacional de la Universidad Católica, quien también dijo a la AFP que la teoría del dominó de Chávez (cae uno, caen todos) registró una derrota “porque una ficha (Perú) se resistió a caer”.

El resultado de la elección fue “una gran bofetada para Chávez”, dijo a la AFP el analista Hugo Neira, mientras que el politólogo Mirko Lauer señaló que el triunfo de García “le quita un eslabón clave a la cadena andina que quería forjar Chávez”.

Déustua hizo notar que Chávez debe comprender que el veredicto de las urnas el domingo constituye un llamado de atención para que cese de hostilizar a Perú y deje de promover los términos de su gobierno sobre el resto de la región.

El experto, sin embargo, observó que si bien la estrategia venezolana puede ser contenida “no necesariamente va a ser derrotada” porque —añadió— el gobernante venezolano va a seguir insistiendo en sus pretensiones “por otras vías”.

Kahatt puntualizó que no cree que el mandatario venezolano busque una hegemonía sudamericana, pero que sí busca aliados en el área andina entre los países que poseen las mayores reservas de petróleo y gas para exportación.

“En ese sentido tenía cifradas esperanzas en Ecuador y Perú, pero el ciclo de elecciones en donde esperaba resultados favorables se quiebra con el resultado en Perú”, anotó.

Tras su derrota en Perú, Kahatt dijo que Hugo Chávez “se va a fijar más en Ecuador” teniendo en cuenta que básicamente es un país exportador de hidrocarburos junto a Bolivia.

El catedrático universitario estimó que adoptar una posición hegemónica en Sudamérica está lejos de las posibilidades de la Venezuela de Chávez. “Su economía es la séptima parte de la brasileña y es difícil pensar que su gobernante pueda tener una estrategia de hegemonía que involucre al cono sur”.

“Chávez es consciente de sus limitaciones de poder, pero sí tiene una estrategia para el área andina, a excepción de Colombia, que no tiene mayores reservas y cuyo gobierno no es afín a él”, enfatizó.

El analista José Luis Sardón, añadió que el Perú amaneció el lunes con alivio por las posturas destructivas que Humala representaba. “Ese alivio es compartido dentro y fuera del Perú”, añadió.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí