- Banco Mundial recomienda reorientar gasto público a quienes más lo necesitan, para reducir la pobreza
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Reducción de la pobreza y crecimiento económico son dos elementos que el Banco Mundial (BM) considera que van de la mano.
Guillermo Perry, economista en jefe para América Latina del BM, aseguró a LA PRENSA que la pobreza ha generado un círculo vicioso, generado por un alto índice de pobreza que limita el desarrollo de los países.
Perry, quien presentó ayer en Nicaragua el estudio Reducción de la Pobreza y Crecimiento: Círculos Virtuosos y Círculos Viciosos, sostuvo que una de las grandes debilidades de los países latinoamericanos es en la definición de sus prioridades.
En esto influyen dos factores, un crecimiento muy moderado y una distribución poco equitativa de los ingresos.
De esta forma insiste en señalar que las políticas de reducción de la pobreza deben tener dos direcciones, una a lograr un acelerado crecimiento económico y por otro lado la distribución de este crecimiento.
EDUCACIÓN ES FUNDAMENTAL
El estudio, que analiza en general la situación de la pobreza en la región, señala que “para llevar adelante una estrategia de lucha contra la pobreza en pro del crecimiento”, recomienda a los países “mejorar en primer lugar la equidad de los programas de gasto público orientándolos hacia quienes realmente los necesitan, en lugar de gastar recursos en subsidios dirigidos a los sectores acomodados, tales como el consumo de energía, las pensiones y las universidades públicas.
Según Perry es un contrasentido la distribución de lo recursos para educación en la región.
Muchas veces los recursos están destinados a la educación universitaria y se descuida la promoción de los niveles inferiores, primaria y secundaria.
Indicó que los países tienen que priorizar completar la educación primaria y secundaria y crear mecanismos de créditos para que los estudiantes puedan continuar en la educación universitaria, sin dejar de transferir recursos públicos a estas entidades.
LAS PRiORIDADES
Según el economista del BM, los pocos recursos que obtiene el Estado deben ser destinados a la lucha contra la pobreza.
Sin embargo, sostuvo que hay prioridades que no están bien orientadas. Por ejemplo asegura que muchos países han decidido subsidiar la energía y el combustible, es una medida que favorece más a la clase media y alta.
A los más pobres se les debe subsidiar el consumo. La gasolina se le subsidia al que tiene vehículo, ejemplificó.
Insistió en que países pequeños, que tienen poco que distribuir, como el caso de Nicaragua, necesitan ante todo lograr un crecimiento alto y sostenido.
Perry indicó que el estudio presenta un panorama global de Latinoamérica, por lo que declinó durante la presentación del estudio, referirse a países concretos.
Sin embargo, recientemente el Grupo de Apoyo Presupuestario, un grupo de cooperantes en el que sobresalen países europeos, admitió que Nicaragua ha logrado avances en temas macroeconómicos, pero no en términos de reducción de la pobreza.
En ese sentido, destacaron que los países cooperantes no ven avances en los indicadores de educación y salud, que son pilares fundamentales para medir la reducción de la pobreza en un país.
LOS SECTORES DINáMICOS
Para el BM los países, como Nicaragua, deben incentivar el crecimiento de las actividades agropecuarias y de la construcción, que demandan altos niveles de mano de obra, por l o que generan fuentes de empleos, una de las oportunidades para poder reducir la pobreza.
Según un estudio del BM, la pobreza general en Nicaragua disminuyó de 50.3 por ciento en 1993 a 45.8 por ciento en 2001.
Sin embargo, la extrema pobreza sigue siendo abrumadoramente rural, donde más del 25 por ciento de la población sigue luchando para sobrevivir con menos de un dólar al día.