Jessica Verona, su esposo Félix Brechteseld; Amy Travers, Jorge Lay y Ovidio Verona. (LA PRENSA/M. TERCERO)

Matagalpina en el staff de la FIU

Para Amy Travers “el sueño americano” se puede alcanzar con empeño y preparación [doap_box title=»Alcanzar un sueño» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Amy Travers dice que junto a su esposo Jorge Lay y sus hijos del primer matrimonio lleva una vida tranquila. “La lucha diaria, el trabajo y el inglés son elementos determinantes para cumplir aspiraciones en la […]

  • Para Amy Travers “el sueño americano” se puede alcanzar con empeño y preparación
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Amy Travers dice que junto a su esposo Jorge Lay y sus hijos del primer matrimonio lleva una vida tranquila. “La lucha diaria, el trabajo y el inglés son elementos determinantes para cumplir aspiraciones en la vida”, señala.

Añade que: “Creo que con mucho trabajo y preparación se puede alcanzar el ‘sueño americano’”.

Hace dos meses Travers ganó en una rifa entre la comunidad de nicas en Miami un boleto ida y regreso para Nicaragua, esto la llenó de gran alegría, pues tuvo la oportunidad de visitar a su padre Isaac Travers, quien vive en Chinandega y funge como vicealcalde. “También visité a mi mamá Ethel Espinoza que vive en Muy Muy con su esposo Vladimir Espinoza. Y la verdad casi ni dormí por pasear por todos lados”, dijo.

Aunque lejos, ella mantiene las costumbres nicaragüenses, como una forma de estar cerca de del país. Ayer domingo celebró el Día de la Madre, organizado por la Asociación Boaqueña.

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Corresponsal/Miami

En el departamento de Física y Astronomía de la Florida International University (FIU) en Miami, lidiando con cuentas, atención al público y a 23 profesores de ese departamento, trabaja la nicaragüense, originaria de Matagalpa, Amy Travers, como parte de un equipo administrativo de dicha universidad.

Travers, quien vino a Estados Unidos desde hace casi tres décadas, ha profundizado su amor por el país donde nació. “Extraño todo de Nicaragua”, así resume sus sentimientos hacia el terruño patrio.

Cada vez que habla de Nicaragua, (de sus bellezas naturales, comida, artesanía y su gente), los ojos de esta matagalpina, radicada en Miami, brillan y en su memoria afloran bellos recuerdos de su niñez.

LA EMIGRACIÓN

Travers llegó a Estados Unidos a la edad de 11 años, junto a sus padres y hermanos un 8 de noviembre de 1978. Su familia se asentó en West Virginia. Culminó su bachillerato en Carolina del Norte, luego viajó a la Florida donde estudió una carrera administrativa.

Su llegada a este país no es la común historia de miles de nicas que han debido arriesgar su vida, cruzando por el Río Bravo o el desierto buscando cumplir “el sueño americano” o escapar de una difícil situación política. Para ella las cosas fueron más fáciles, vino con residencia, ya que su abuelo Eric Smith, era descendiente de norteamericanos.

HIJOS TAMBIÉN FASCINADOS

Los hijos de Amy Travers: Jessica y Ovidio Verona, producto de su primer matrimonio, también adoran Nicaragua.

“Los llevé a Nicaragua en el 2002 y quedaron encantados. Les gustó el mar con olas porque aquí no hay, el Volcán Masaya, las Isletas de Granada, las montañas y hasta las discotecas nicaragüenses y sobre todo correr montados en caballo por la finca en Matagalpa.

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