Renuncia a TPS por amor a su madre

“Como cristiano tengo deberes, uno de ellos es cuidar a mis padres”, señala nica que optó por retornar al país CORRESPONSAL/LOS ÁNGELES Con la mirada perdida entre los numerosos clientes de un McDonald's, José Salgado es uno de los comensales de este lugar, pero también es uno de los cuatro mil nicaragüenses que ha sido […]

  • “Como cristiano tengo deberes, uno de ellos es cuidar a mis padres”, señala nica que optó por retornar al país

CORRESPONSAL/LOS ÁNGELES

Con la mirada perdida entre los numerosos clientes de un McDonald's, José Salgado es uno de los comensales de este lugar, pero también es uno de los cuatro mil nicaragüenses que ha sido beneficiado con el permiso temporal de trabajo en Estados Unidos conocido como TPS, la diferencia es que este nica ha rechazado este estatus para regresar a Nicaragua.

Este jueves 1 de junio, cuando se cierra el período de reinscripción para quienes aplicaron para el TPS, Salgado de 42 años, procedente de Managua y ex piloto de la extinta Fuerza Aérea sandinista, dejará escapar como agua entre las manos la posibilidad de completar un paso más en la jornada para legalizar su estadía en este país.

ESTABILIDAD ECONóMICA

A Salgado todo parecía irle “viento en popa” en EE.UU. Trabajando por varios años en una gasolinera, ahorró, junto a su hermano, suficiente dinero para comprar una casa en South Gate, en una pequeña ciudad localizada a unas 12 millas al sureste de Los Ángeles, California donde se ascienta una comunidad latina.

Además ha comprado un carro y contemplaba la posibilidad de comprar otra casa más.

Todo se vislumbraban bien hasta que le llegara la noticia que a su madre, quien vive en Nicaragua, le diagnosticaron una enfermedad muy seria y el pronóstico no es nada bueno.

“Siento que estoy echando a la basura todo por lo que me he sacrificado. He pagado mis impuestos. No he tenido ningún problema con las autoridades. Pero dejar a mi madre sola en estos momentos también es triste. Yo no puedo permitir que ella muera sola”.

Agrega que también tiene la obligación de cuidar a su padre quien ya arribó a los 70 años y que al quedar solo podría deprimirse.

Devisita

Con sus papeles en regla para trabajar en este país pidió un permiso especial en enero de este año para visitar a su madre.

Ya en Managua y la convivencia diaria experimentó los problemas que pasa su progenitora al no tener alguien que cuide de ella a tiempo completo, a pesar que cuenta con la asistencia de una de sus hijas. “Mi hermana atiende a mi madre, pero ella también debe cuidar a su esposo e hijos”, dice.

Añade que: “A veces mi madre pasa dificultades, pues no hay quien la asista con sus necesidades básicas”.

LA DEcIsIÓN

De regreso en Los Ángeles, obligado a analizar su realidad, decidió abandonar sus logros materiales para regresar al lado de su madre.

“Ella lo dio todo por mí. Ahora, como hijo mayor me toca corresponderle en lo que quizá sean sus últimos días”, pronuncia con un tono de voz que la grabadora apenas logra capturar.

Quizá como un gesto de rebeldía ante una situación que parece darle la espalda, dice a manera de explicación: “Estoy muy agradecido de los Estados Unidos por todo lo que me ha ayudado, pero ni (el presidente) Bush, ni el congreso tiene la última palabra en mi caso”.

Al despedirnos logramos lanzarle la última pregunta. Y después, ¿Qué hará en Nicaragua?

—“Que todo quede en manos de Dios. Pues como cristiano tengo prioridades y obligaciones y una de éstas es cuidar a mis padres”.

Salgado Amador salió de Nicaragua en 1997 agobiado por la deprimente situación económica y ahora regresa el próximo 3 de junio.

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