Aníbal Vega tenía 7 años cuando su familia decidió trasladarse a San Francisco, California. Así que pronto, el inglés se convirtió en la lengua que dominaba con mayor facilidad.
“Después de 14 años sin venir, regresé a jugar con el Bóer y bateé de 5-4 en mi debut, y cuando los periodistas fueron a buscarme para entrevistarme no sabía qué decir”, recuerda.
Lo que Vega escuchaba lo traducía mentalmente al inglés y luego respondía. Así que cuando el periodista le hizo la usual pregunta de ¿cómo se sentía?, Aníbal titubeó un poco.
“I feel excited, pensé, y luego mi respuesta fue: me siento excitado por haber bateador bien”. Pasaron dos años en los cuales la gente me decía, ahí viene ‘el excitado’ y vos sabés la connotación que a eso se le da. A mí me daba mucha pena, pero es que mi español era muy malo. Incluso, un directivo de los Búfalos nos dijo un día que nos fuéramos a la verga, y yo corrí al diccionario a ver qué era eso”.
—¿Por qué viniste a jugar a Nicaragua, no pensaste en firmar?
Porque deseaba firmar, vine a jugar a Nicaragua. Pensé que sería una experiencia muy valiosa y de paso, seguiría los pasos de mi papá. Yo incluso fui “drafteado” (escogido por un equipo de Ligas Mayores en el sorteo del beisbol amateur en EE.UU.), pero no firmé porque deseaba llegar mejor preparado al momento de la firma, pero ese momento no llegó. Incluso, cuando fuimos a las Olimpiadas de Atlanta en 1996, aún tenía esperanzas de firmar, pero no se dio esa posibilidad.
—¿Creés que trataste de llamar la atención tan duro como pudiste?
Siempre he jugado duro, lo más duro que he podido. Pero Dios sabe lo que hace. No creo que haya alguien que juegue y que no desee jugar en las Grandes Ligas, pero a mí no me llegó esa oportunidad, sin embargo, he jugado aquí, en mi país y con la Selección Nacional y eso me llena de mucho orgullo.
—¿Cuál definís como tu mejor momento?
Creo que cuando ganamos el campeonato con el Granada en 1993. Ayudé mucho al equipo y lograba levantar a los aficionados de sus asientos con mis batazos o mi manera de jugar. Eso fue algo muy especial para mí. Era el líder del equipo.
—¿Qué te falta hacer?
Ganar el campeonato de bateo, ayudar a Matagalpa a ser campeón en esta temporada y volver a jugar con el San Fernando. Como te he dicho, me gustaría llegar a jugar tantos años como lo hizo “Panal” Delgado y me he sentido tan bien que creo que lo voy a conseguir, si Dios quiere.
Ahí está Vega, uno de los jugadores de más alto voltaje entre los que han desfilado por nuestro beisbol, asumiendo su pasado, pero con fe en el futuro.