- Después de una salida forzada por dificultades financieras y dos años de terribles actuaciones, Aníbal Vega pensó que había llegado el momento de decir adiós, pero en lugar de eso se ha convertido en el bateador más feroz de la actual temporada y parece camino a conquistar el título de bateo en una temporada, en la que sus acciones han subido y le han permitido restituir el respeto que antes tuvo como un jugador bravo y eficiente sobre el terreno
aníbal vega, jugador de beisbol
Aníbal Vega no viaja al pasado con rencor ni al futuro con angustia, quizá porque ha aprendido a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. Sabe por tanto, que cualquier momento es bueno para comenzar.
Este fornido jugador, convertido ya en uno de los mejores bateadores del país, se volvió de pronto un próspero empresario, pero como a menudo ocurre con quienes desean dos cosas a la vez, perdió la que tenía (el beisbol) y dejó ir la otra (su gasolinera).
Sus números comenzaron a bajar en la lista de los bateadores, pero iban en ascenso en las utilidades del negocio. Pero de repente, todas las cifras comenzaron a decrecer y una mañana Vega se encontró sin gasolinera, sin equipo, sin familia y con deudas.
“He pasado por una experiencia dura. De pronto me vi con mucho dinero y no sabía qué hacer. Quizá necesitaba a mi papá para que me halara las orejas, pero todo se acabó. Lo importante es que estoy de regreso, listo para luchar”, dice sin amargura.
Y está luchando. Tras dos campañas de pésimas actuaciones, ha saltado ahora a la cima de los bateadores y comienza a ver más claro su futuro, mientras se le abren opciones que podría considerar una vez que decida colgar su madero.
“En el futuro me veo como un hombre siempre vinculado al beisbol, quizá entrenando o scouteando. Pero creo que mi carrera no está por terminar. Aún tengo más que dar pese a que me sentía tan mal hace tres años, que pensé que debía retirarme”, revela.
¿Qué ha provocado un cambio tan drástico en tu rendimiento?
Creo que haber dejado el gimnasio y olvidarme un poco de las pesas. Sé que hay gente a la que las pesas los ha ayudado mucho, pero a mí me engarrotan los músculos y me hacen perder flexibilidad. Este año las he abandonado y ahí están mis resultados, que han sido buenos.
Te vemos como saliendo del hoyo, ¿qué te hizo caer ahí, en el hoyo?
El mayor tropiezo de mi vida fue la pérdida de mi negocio. Desde que eso me pasó, mi vida en el beisbol ha cancaneado. Sin embargo, este año he vuelto a ser el bateador de antes y en lugar de pensar en el retiro, ahora pienso en una carrera a la que aún le faltan varias temporadas.
¿Qué fue lo que ocurrió?, ¿Por qué perdiste tu negocio, la gasolinera?
Juventud. Falta de experiencia. A veces yo me miro mucho en Ricardo (Mayorga) y muchos boxeadores que de un día para otro tienen mucha plata y no saben qué hacer. Como te dije, aquí en Nicaragua no tenía a nadie (sus papás viven en San Francisco, California) que me halara la chaqueta y creí que eso nunca iba a acabar, pero se acabó y afectó otros aspectos de mi vida.
¿Te sentías el rey?
Eh, vieras vos… Y cuando uno está montado en la mula cree que nunca va a caer y no le hace caso a nadie. Y cuando estás en el suelo, todo es muy triste. Los amigos que tenías se te retiran y quedás solo. Pero lo más grave, es que el futuro de mis hijos lo lancé a la basura y ahora estoy pagando los frutos de esa etapa. Sin embargo, sé que todo pasa por una razón y como dije, estoy de regreso. He conseguido un trabajo con los Rojos de Cincinnati y espero que con mi inglés pueda proyectarme y mejorar más en el futuro. Esa es la idea.
¿Por qué te identificás con Mayorga?
Porque lo veo a él botando su dinero y sin nadie detrás que pueda aconsejarlo o ayudarlo. Eso me pasó a mí. Por eso un día traje a Mayorga y le dije: ¿Mirás esa gasolinera? Esa me la dieron a mí y la perdí porque no supe hacer las cosas correctamente. Se lo dije de atleta a atleta, pero sé que uno no escucha a nadie y cree que siempre va a estar arriba, hasta que de pronto, te pegás el tropezón y caés.
¿Cuál es la lección que te dejó el fracaso en tu negocio?
Que uno tiene que escuchar a gente que te dice algo por ayudarte y entendí que uno cosecha lo que siembra. Yo robé, destruí, el futuro de mis hijos y ahora lucho por reconstruirlo.
A la par del problema de tu negocio, tus cifras en el juego cayeron…
Todo fue una misma dificultad en la cual la más perjudicada fue mi familia. Pero sí, tuve actuaciones miserables en las Ligas Profesionales y fue en ese momento cuando pensé que lo más prudente era retirarme, más cuando vi que algunos equipos no estaban interesados en mí, pese a lo que había conseguido en el pasado.
Este año no alcanzaste en el Granada, ¿qué fue lo que pasó?
No fue que no alcancé. Lo que pasó fue que no nos pusimos de acuerdo con la directiva del equipo respecto al salario, pero yo agradezco eso, porque eso me motivó a trabajar más y a probar la clase de jugador que soy.
¿Vos querías jugar con Granada?
Claro, porque si hay un equipo con el que yo me he caracterizado, ha sido con el Granada. Pero no culpo a sus directivos. Ellos se dejaron llevar por lo que decían mis cifras, lo que no entiendo es cómo gente que trabaja con ellos no revisó en mi pasado para percatarse de la clase de carrera que he tenido y lo que he hecho por ese equipo en temporadas anteriores.
Eso te motivó aún más, ¿no?
La motivación que tengo es producto de sumar los errores que he cometido y la necesidad de probar que aún puedo producir. Así que en mi motivación tengo un pedazo de una cosa y de otra. De todo lo que me ha pasado. Además, veo a jugadores como Henry Roa o Nemesio Porras que siguen bateando y me he preguntado, ¿por qué yo no puede hacerlo? Es más, creo que tengo una ventaja física sobre ellos, soy más fuerte, y quizá pueda tener una carrera como la de Ariel Delgado, quien duró mucho tiempo como jugador.
¿Ganar el título de bateo es tu gran meta en esta campaña?
Eso me lo he metido entre ceja y ceja y voy a trabajar horas extras para conseguirlo. Esa es mi meta. Y voy a tratar de acumular la mayor ventaja posible para que no me pase como cuando Henry Roa se me fue arriba con el título, a base de toques, en Rivas. Ese título, Henry sabe que es mío. Pero ahora voy a recuperarlo.
Rumbo a tus 37 años, ¿te gusta lo que has hecho en el beisbol?
Creo que he tenido una buena carrera. Siempre he estado entre los mejores bateadores, pero mi sueño es que al final de mi carrera se me recuerde como a mi papá, como un jugador valiente, bravo y que no dudó en meter en cuerpo si fuese necesario para ayudar a ganar a su equipo.
¿Cuál ha sido tu gran ganancia?
Después de todo lo que me ha pasado, soy una mejor persona, que valora sus amistades, que asume su papel de padre de un mejor modo y que no puedo pensar en el pasado, sino en el hoy para tener un futuro mejor.