- El cinco de septiembre el presidente Enrique Bolaños deberá escoger al director general de la Policía Nacional para los siguientes cinco años, pero lo que se veía como un proceso de profesionalización de la institución ahora enfrenta ciertos ataques y hasta peligros de politización
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DEL CONTROL PARTIDARIO A LOS VAIVENES POLÍTICOS
Elízabeth Romero
El cinco de septiembre de 1992, un poco más de dos años y cuatro meses después de haber asumido el poder, doña Violeta Barrios de Chamorro iniciaba probablemente su reto más difícil, arrebatar el control partidario del Frente Sandinista en la Policía —que ya se llamaba Nacional— , y en el todavía Ejército Popular Sandinista.
Como los grandes generales, doña Violeta peleaba una batalla a la vez y ese día estaba iniciando los cambios en la Policía, los cambios en el Ejército quedarían para unos cuantos años más tarde.
Basada en los poderes omnímodos que le otorgaba la Constitución de 1987 que le heredó Daniel Ortega, Chamorro emitió el decreto 45-92 de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, que escuetamente decía en su artículo 30: “El Director General de la Policía será nombrado por el Presidente de la República, quien pedirá propuestas del Ministro de Gobernación, el cual deberá ser seleccionado de los oficiales activos de la Policía Nacional que ostenten el grado superior dentro del escalafón existente”.
Así, de un plumazo doña Violeta sustituía al Comandante de Brigada, René Vivas, por el Comandante de Regimiento, Fernando Caldera. Con Vivas fueron retirados diez altos mandos fundadores del Ministerio del Interior, entre ellos Juan José Úbeda, actual fiscal nacional del Frente Sandinista.
Ni el reemplazo ni el cambio de nombre de la institución sacaba al “sandinismo” de las filas de la Policía Nacional, sin embargo, era un paso hacia el intento de hacer de la institución una entidad civil.
Antes del decreto 45-92, sólo existía la Ley Orgánica del Ministerio del Interior, que confirmaba como organismos represivos a ese ministerio y sus direcciones generales la Policía Sandinista y a la Seguridad del Estado.
Sus funciones eran: “manejar los Servicios de Información y Seguridad del Estado; asegurar la protección de la vida y la integridad corporal de los dirigentes del Estado (y) de la Revolución…; obtener y analizar toda la información de interés en relación con actividades contrarrevolucionarias, y planes de agresión contra la República; prevenir, neutralizar y terminar con cualquier actividad encaminada a destruir o menoscabar el proceso revolucionario sandinista…”
En 1996 vendría la Ley 228 de la Policía Nacional, aprobada por la Asamblea Nacional que en el caso de los nombramientos del Director General de la Policía Nacional confirmaba en su artículo 80 el procedimiento para elegirlo, o sea que es potestad del Presidente de la República nombrar al Jefe de la Policía, sólo cambió el período, que se extendió de cuatro a cinco años y los rangos, pues desde ese entonces es de Primer Comisionado, dándole un carácter aún más civil a la institución.
Luego de Caldera, vino el nombramiento de Franco Montealegre —también por la presidenta Chamorro— y el presidente Arnoldo Alemán nombró a Edwin Cordero en septiembre del 2001. Cordero deberá entregar el cargo en septiembre de este año y será el presidente Enrique Bolaños quien decidirá quién, entre los tres comisionados generales y la inspectora general, lo sustituye.
UNA MOVIDA DE BOLAÑOS
En abril del 2005, Bolaños, directa o indirectamente, allanó el camino al futuro sucesor de Cordero, al retirar antes de tiempo al entonces subdirector de la Policía, Francisco Bautista. Aunque la sucesión ocurre de forma oficial en septiembre próximo, para algunos expertos es posible que la decisión ya pudiera estar tomada en poder del Ejecutivo.
A la fecha la disposición presidencial de quitar la subdirección a Bautista —a quien regresó una resolución de la Corte Suprema de Justicia ordenando su reintegro— es criticada por algunos sectores por considerarla violatoria a la Ley 228, Ley Orgánica de la Policía Nacional.
Aunque algunos analistas sostienen que según la Ley, Bautista como Comisionado General podría optar al cargo de director, una fuente policial consultada refirió que “éste fue sacado del juego”, pues fue el mismo presidente Enrique Bolaños quien lo retiró y no lo tomaría en cuenta en una lista de posibles candidatos debido a que es el mismo mandatario quien nombra al sucesor.
La fuente confió que Bautista fue reintegrado “de nombre” por una resolución de la Corte Suprema de Justicia que así lo impuso. Y aunque recibe su salario normal como Comisionado General no tiene ningún cargo en la institución, por lo tanto tampoco requiere un permiso para que pueda desempeñarse en el sector privado.
Con la salida de Bautista de la estructura de dirección, fue ascendido el actual subdirector Horacio Rocha, quien ahora puede aspirar a la sucesión de Cordero junto a los subdirectores Ana Julia Guido y Orlando Aguilera, así como la Inspectora General Aminta Granera.
La salida inesperada de Bautista es criticada por la ex diputada Dora María Téllez, quien considera que la actuación del Ejecutivo demuestra que hace falta una reforma a la Ley 228, que dé una mayor fortaleza a la institución policial.
“Yo creo que el despido que hizo el presidente (Enrique) Bolaños del comisionado Bautista violentó la institucionalidad de la Policía de una manera muy grave, más allá de si era razonable o no, pasarlo a retiro, la manera como se hizo violentó la institucionalidad de la Policía”, es el criterio de Téllez, quien estaba en la Asamblea Nacional cuando fue aprobada la Ley 228.
El jurista Sergio García Quintero coincide con Téllez que la Ley debe ser objeto de una amplia revisión. Estima que la Ley fue buena en su momento cuando se promulgó, pues llenó el vacío existente, pero ahora debe revisarse, sobre todo porque la Policía ha sido una institución altamente influenciable en los últimos años por la corrupción.
Sin embargo el ex Ministro de Gobernación, René Herrera, quien recomendó al presidente Alemán el nombramiento de Cordero, no comparte el criterio de éstos, pues él prefiere que las leyes se consoliden, para que en un período mucho mayor puedan apreciar las ventajas y problemas. Según Herrera, en el país “hay una tendencia al reformismo”, donde se pretende cambiar las leyes sin haber cambiado el comportamiento.
Más de diez años después de publicada la ley de la Policía y a cuatro meses de la próxima sucesión dentro de las estructuras policiales, cuya elección le corresponderá al Presidente de la República, según la Ley, Téllez aboga ahora por la reforma para evitar lo que desde 1990 se buscaba, que era que las fuerzas del orden estuvieran sujetas al poder civil.
La reforma es necesaria “para que la institución no esté sujeta al juego del poder civil, que tenga un respeto y una sucesión estricta al Presidente de la República, al Ministro de Gobernación, pero que ambos (Ministro y Presidente), puedan tener un respeto amplio de la institucionalidad policial”, dice Téllez.
Téllez opina que en el caso de la ley de la Policía debió establecerse claramente que la propuesta del jefe de la Policía debería ser echa por el Consejo Nacional de la Policía. Igual que en el Ejército lo hace el Consejo Militar.
“Hubiera sido mucho mejor, dejaría al jefe de la Policía en una legitimidad mucho mayor. Y una autoridad mucho mayor que la que es actualmente y además le daría participación, creo yo, a los principales jefes de la Policía”, señala Téllez.
LO DE CORDERO “FUE NOMBRAMIENTO POLÍTICO”
El ex jefe de la Policía, Fernando Caldera, coincide con esta visión pues critica que en estas selecciones existe el riesgo que los intereses partidistas y políticos incidan más que la capacidad profesional.
“El Presidente es una figura política, es elegido por una fuerza política, una coalición, una unidad política”, recordó Caldera, quien mencionó: “Yo creo que por eso es que se nombra a Cordero, porque fue una decisión política, no fue de acuerdo a sus capacidades profesionales”.
Caldera señala que en ese momento “el director de la Policía no fue seleccionado con criterios profesionales, fue seleccionado con criterios políticos. No se tomó en cuenta la opinión del mando de la Policía a todas luces, ahí me parece que es el inicio de una serie de dificultades por las que la institución está atravesando ahora”.
Y destaca: “En esa rotación donde se eligió a Cordero había personas con una capacidad profesional y una cualidad extraordinaria que no lograron ser seleccionadas para director de la Policía, y se escogió a Cordero”, quien fue elegido en la última etapa del gobierno de Arnoldo Alemán.
El Ministro de Gobernación de ese entonces, René Herrera, defiende su propuesta de ese momento señalando que “siempre una definición de Estado es política, independientemente de otras consideraciones de profesionalismo, creo que cuando ya hay tres, cuatro aspirantes a unas posiciones profesionalmente los cuatro pueden ser, entonces la decisión de cuál de los cuatro puede ser evidentemente más política que profesional”.
Los entonces comisionados generales Eduardo Cuadra y Eva Sacasa, a criterio de Caldera, reunían “los requisitos de calidad profesional, institucional, moral superior al de Cordero, y que pudieron haber hecho un papel extraordinario en el desarrollo de la Policía en su proceso de profesionalización”.
Cuadra señala que en su caso, más que aspirar al cargo él tenía derecho a la dirección de la Policía.
“Tenía las condiciones para serlo, la antigüedad con mis compañeros, los cursos, etc. etc.”, dijo Cuadra, quien reconoce que todos los que integran la jefatura y llegan a ser candidatos a la dirección policial están claros que obtener ese cargo “es una especie de tómbola; tengo el derecho pero además estoy claro que si no me cabe el derecho, sencillamente tengo la opción de pasar a retiro”.
En el caso de Cuadra, hubo señalamientos de que su retiro fue consecuencia de las investigaciones que realizó en el famoso caso del “Narcojet presidencial”, en el que vinculaban al entonces Presidente de la República, y ahora reo, Arnoldo Alemán con el tráfico de drogas. Las investigaciones de Cuadra llevaron el caso a los tribunales.
El Ministro de Gobernación de esa época, René Herrera, no comparte ese criterio, pues asegura que el nombramiento “del comisionado Cordero estuvo bastante predecible”, desde meses anteriores.
“Se miraba, hay ciertas cosas que uno puede predecir viéndolas”, dijo Herrera, quien niega que haya sido por alguna amistad con el presidente de la época, y alega que fue por “las relaciones internas de la propia Policía”.
EL NARCOJET “CONDENÓ” A CUADRA
Pero ex compañeros de Cuadra, después de transcurridos varios años del escándalo, consideran que a éste “lo condena el Narcojet”, pues esto había provocado el rencor de parte de Alemán.
El retirado comisionado general indicó que no puede descartar eso, pero esa es una respuesta que únicamente la tienen quienes realizaron esa elección.
“Por los comentarios que se dicen, pero sencillamente como los demostrás, cuando la ley te dice vos tenés el derecho como Presidente de la República, a propuesta del ministro nombrar entre cuatro”, sostuvo Cuadra, quien además señala que al momento de investigar el caso del Narcojet lo hizo sin pensar en las consecuencias que esto tendría.
“Yo te puedo asegurar que en mi caso pensé siempre en un interés más colectivo o sea los comentarios sobraron de amigos, de no amigos (…) por lo menos hoy te sentís satisfecho de que cumpliste”.
Herrera dice que siempre hay tendencias y muchas veces está el cariño de por medio. “Hay mil razones para que alguien quiera y otros no quieran, en fin, pero de eso, a una situación de rebelión interna de forcejeos mayores, de conflicto, no”, sostuvo Herrera.
Cinco años después Herrera sigue pensando que el nombramiento de Cordero fue una sucesión bastante tranquila. “O al menos así se realizó, si hubo interioridades, intimidades institucionales pues ni las conocí, y si las conociera, tampoco las contaría, pero no recuerdo que hubiese sido traumática la decisión”, expresó Herrera.
Por su parte, Caldera ve el proceso de sucesión como parte del proceso de profesionalización. Recuerda que tanto el período en que Vivas dirigió la Policía como el suyo, Nicaragua vivió un clima político en que la Policía tenía actuación todos los días, por lo que era imposible pedir que en ambos períodos concluyera el proceso de profesionalización, y lo que hicieron fue sentar las bases del mismo, lo que continuó en su período Franco Montealegre.
“Donde se ve cortado este proceso (de profesionalización) a partir de la asunción de Edwin Cordero a cargo de la Policía y no solamente se interrumpe, sino que hay una grave regresión, donde se van perdiendo una serie de valores y postulados organizacionales, una serie de valores institucionales que se han ido seriamente lesionando”, criticó Caldera.
MUNGUÍA ERA OTRO DE LOS CANDIDATOS
Pero el testimonio de Martha Munguía Alvarado, hermana de Christian Munguía, asesinado meses después de asumir el cargo de Inspector General de esa institución, en sus memorias con motivo del cuarto aniversario de su asesinato, saca a relucir algunas interioridades de lo que fueron esas negociaciones para el nombramiento del director de esa época.
Recuerda Munguía que el nombre de su hermano se manejó junto al de Cordero. “Un día de esos vino apresurado y me dijo: ‘Marti ya no seré nombrado para el cargo de director porque no acepté compromisos con ninguno de los dos lados, les dije que soy policía y respondo a toda la nación, sin compromisos partidarios o de conveniencia política’”.
En septiembre del 2000 Munguía asumió la subdirección de la Policía, al retiro de Luis Chávez, que en este caso se asegura fue resultado de una negociación secreta entre el gobierno de Alemán y la Policía. Había sido el primer caso de un subdirector cuyo período quedaba inconcluso por órdenes presidenciales.
Y aunque ninguna autoridad acepta que al momento de asumir este tipo de cargos en la Policía los partidos mayoritarios buscan incidir en los candidatos, una fuente confió a LA PRENSA que Munguía llegó a entrevistarse con el entonces presidente Arnoldo Alemán, quien le habría propuesto que a cambio de su nombramiento debería favorecerlo. También lo llamaron dirigentes del Frente Sandinista que lo apoyaban pero al asumir el cargo debería coordinarse con ellos.
Unos días después el nuevo director de la Policía fue nombrado y Munguía obtuvo el cargo de Inspector General.
¿REMEDIO PEOR QUE LA ENFERMEDAD?
Aún con su experiencia personal y con los otros casos de manipulación política, Eduardo Cuadra, quien fue parte del equipo que trabajó en la creación de la Ley, no cree que ésta deba ser reformada, pues piensa que la misma fue creada como para un período de 15 años, que permitiera un desarrollo institucional y considera que lo que debe ser revisado es su reglamento.
Según Cuadra, en la Asamblea Nacional no existen las condiciones para una revisión pues se corre el riesgo de que “por una simple revisión, de lo que podría ser una reforma a la ley, terminara la Policía politizada”.
No obstante, el ex subdirector de la Policía piensa que “si la autoridad política que en este caso se llama Ministro de Gobernación, en primera instancia y el Presidente de la República visualizaran las sucesiones con un carácter institucional, si ellos estuvieran proyectando la Policía que estarían viendo dentro de sus próximos cinco años, fuera de su gobierno creo que los criterios serían un poco más racionales apegados a la ley”, dijo.