- La Rosa de Jamaica tiene un mercado potencial en la pequeña y mediana industria que se dedica a la elaboración de dulces, mermeladas, esencias de gelatinas, vinos y la industria farmacéutica. El mercado, según especialistas, es cada vez más grande y rentable, ya que los consumidores están adquiriendo conocimientos sobre sus usos y beneficios medicinales
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Ver Infografia > Demostrar que se puede hacer agricultura rentable en Nicaragua fue la visión de Francisco Cuadra, propietario de una plantación de 25 manzanas de Rosa de Jamaica, ubicadas en Muy Muy, departamento de Matagalpa. Desde hace cuatro años decidió cultivar esta planta.
Para Cuadra los resultados fueron asombrosos, tanto en el área productiva como laboral, pues brinda empleo a muchas personas durante la fase de cultivo, además de vender el producto en los principales supermercados del país como una bebida refrescante.
En Nandaime, León, Chinandega y Rivas también algunos productores se han dedicado a explotar las bondades de esta planta.
Los productores nandaimeños de Rosa de Jamaica pertenecen a la asociación Nochari, tienen aproximadamente diez años de dedicarse a cultivar este rubro, actualmente cuentan con 20 manzanas de cultivos, y la producción la destinan al mercado nacional, aunque están en proceso de establecer alianzas en los mercados de Guatemala y El Salvador.
“Es un rubro que tiene mucho futuro, además que tenemos una calidad mucho mejor que los mayores productores en el mundo”, explicó a LA PRENSA, Eduardo Gómez, representante del área agroecológica de la asociación Nochari.
Gómez basa su apreciación en las calidades que producen los países vecinos y alega que ninguno de esos países cultiva la calidad de Rosa de Jamaica que se cultiva en Nicaragua, “nuestro producto es orgánico, y eso le da hasta un 80 por ciento más de valor”. La Rosa de Jamaica cultivada en el país se vende a siete dólares el kilo, mientras que la importada cuesta entre tres y cuatro dólares.
“Los consumidores prefieren el producto local, aunque sea más caro, porque saben que la calidad es superior”, manifestó Gómez.
En tanto, el productor Francisco Cuadra señala que la calidad de la Rosa de Jamaica producida en el país sobresale porque es netamente orgánica. “La mayoría de los cultivos nacionales de este rubro son orgánicos, ahí radica la diferencia en el precio y la calidad”, explica.
¿QUÉ ES?
El nombre de la Hibiscus Sabdariffa, mejor conocida como Flor o Rosa de Jamaica, proviene del griego “hibiskos”, nombre dado al malvavisco común en la época de Dioscórides y Plinio, tiene su origen en África e India hace cientos de años, según información lograda de Internet.
En América, supuestamente fue traída por esclavos. En 1707 aparece en la Isla de Jamaica, de ahí su nombre, y en 1822 en Guatemala, extendiéndose por todo el Continente Americano.
Es una planta conocida en todo el mundo, muestra de ello son los diferentes calificativos que le da cada país, en inglés: Rozelle, Sorrell, Red Sorrell, Jamaica Sorrell, Indian Sorrell, African Mallow; en francés: Oseille Rouge, Oseille de Guinée; en español: Qimbombó Chino, Jamaica, Aleluya de Guinea; en portugués: Azed de Guiné y Cucurú Azedo.
Se cultiva en África central, Sudán, México, China, Tailandia e India y la planta es muy popular en algunos países de Latinoamérica. En Centroamérica, Guatemala es el mayor productor y abastecedor de la planta, pero se consume en todos los países de la región.
En Nicaragua es un cultivo relativamente nuevo. La mayor producción del país se realiza en Granada (municipio de Nandaime), León (El Sauce), Chinandega, Rivas (Isla de Ometepe), Estelí y Matagalpa (San Ramón). Pese al alto rendimiento demostrado se calcula que la producción no abastece la demanda actual del mercado interno.
Instituciones nicaragüenses como Ceccalli e Isnaya promueven y proveen esta planta, que puede ser adquirida en los diferentes centros o clínicas naturistas del país, en presentaciones de empaques de la flor, té y vino.