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La habitación de María Clara Hilleprandt es pequeña, por lo cual Silvia Morales seleccionó un color rosado claro, para dar la percepción de mayor amplitud, color que combina con el ajuar de cuna. En el armario se usó blanco para conseguir la idea de amplitud y profundidad, al igual que en el techo.
Como parte de la decoración pintaron una cenefa con motivos parecidos a los que tiene el juego de cuna, en lugar de usar papel tapiz. Para no cargar la decoración, pintaron en la pared varias maripositas apenas percibidas por la vista.
Los accesorios, además de decorativos, son prácticos. Suele cometerse el error de comprar cuantas cosas se antojan y después no saben cómo ubicarlas y se atiborra la habitación.
En las ventanas se ubicaron cenefas para darle color a las cortinas, en este caso se usaron cortinas especiales que impiden el paso directo de la luz solar.