El Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, está convencido de que una estatua de Rigoberto López Pérez tiene menos utilidad pública que un pozo de agua, pero alega que es un valor “con utilidad moral”.
¿De dónde salieron los fondos para esa estatua?
Lo que pasó ahí es que se formó un comité para hacer esa estatua. Cuando hicimos la resolución en el Concejo se aprobó que fuera financiada con fondos privados, comenzó la recaudación de fondos por un lado, comenzamos el trabajo por otro. Nosotros hemos puesto dinero para ir trabajando y está entrando ahora el dinero de los donantes, ya entraron 800 y pico mil de pesos, esta semana un ciudadano donó 50 mil más, y voy a abrir una colecta en la radio para que los ciudadanos particulares puedan dar un peso, cinco pesos, diez pesos, lo que puedan. Para mí, Rigoberto es un héroe nacional, a alguna gente yo sé que no le gusta. Si yo fuera un hijo de Somoza, no me gustaría. Algunos dicen que es un monumento a la violencia política, pues yo diría que es más bien un monumento a la historia, para recordar qué era lo que sufría Nicaragua y para recordar el sacrificio enorme que hizo un hombre valiente para parar ese latrocinio y para que no vuelva a ocurrir. Alguien podrá decir ¿por qué no hacer un momento a otro héroe? El que quiera hacerlo, que lo haga, yo estoy haciendo un monumento aprobado por el Concejo, a un héroe nacional, establecido en la Constitución Política y que goza de la simpatía de la mayoría de la población. En LA PRENSA han aparecido dos o tres personas que se oponen al monumento, pero que no representan el pensar de la mayoría; como Humberto Belli, quien hubo un tiempo en que fue pone bombas y ahora es cristiano. Yo lo respeto.
¿Fue legal, fue ético, usar dinero público para construir un monumento de un partido?
Primero, Rigoberto no era del FSLN. Segundo, recordá que yo tengo un presupuesto anual, y si al 31 de diciembre yo tengo un peso menos de diferencia, entonces es ilegal. Es una situación pequeña, un millón de córdobas, no estamos hablando de una gran cantidad.
¿Pero qué utilidad tiene una estatua para las necesidades de la población?
Tiene una utilidad moral. Vos me podés decir que por qué en vez de meter un millón de pesos ahí, mejor no lo invertís en un pozo de agua, pues sí, creo que a la gente que necesita el agua le gustaría más el pozo, pero debemos entender que vivimos en una sociedad que tiene una historia, con sus defectos y virtudes, pero que la queremos construir nueva y mejor, y entre esos constructores de una nueva sociedad está Rigoberto, al igual que el presidente liberal José Santos Zelaya para quien también se aprobó otra estatua.