Los secuestros al parecer son la especialidad de la telenovela Señora del Destino. Esta semana el susto se lo lleva María Eduarda y todo porque un resentido quiso vengarse de ella.
Claudia continúa en su afán de descubrir la verdad acerca de la muerte de su padre, así que investiga con el médico de su papá y luego empieza a buscar una pista entre las cosas de Nazaret, que le indique que su padre sí tenía el medicamento el día de su muerte y, como no es tonta, encontró lo que buscaba, incluso, el testimonio de una farmacéutica, la cual asegura que José Carlos compró el medicamento tres días antes de su muerte.
La semana pasada les dije que Shaolin estaba muy cerca de la verdad sobre el secuestro de Bruno, pues esta vez lo descubrió todo, es más, tiene una grabación con la historia de uno de los hombres que acompañó a Gitano en el secuestro, vamos a ver cuándo suelta la bomba.
Reginaldo siempre hace de las suyas, no permite que la mamá de Angélica se acerque para seguirla chantajeando a su antojo. Con quien no puede hacer nada es con Bianca porque, además, de saber cómo tratarlo lo amenaza con decirle a Do Carmo muchas cosas y, como sabemos, Reginaldo siempre ha sentido que su madre es una sombra en su vida política y le teme. Por otra parte, continúa vigilando a Bruno pero éste, con la ayuda de Bianca, logra salir de la casa y hablar con Diana, ya sabe que va a ser papá y, como todo un caballerito, quiere responder por su paternidad pero, por el momento, deciden ocultar la verdad.
Como les dije al inicio, Eduarda pasa el susto de su vida al ser secuestrada por órdenes del hijo del maestro de obra que está construyendo su casa pero, como siempre, Giovanni con sus influencias la rescata. Hubo un momento que parecía que Leonardo se iba a reconciliar con ella pero terminan peleando; ella cree que por la maldición que le echó su padre no puede ser feliz pero lo que creo es que muy en el fondo no se acostumbra a la vida con Viriato, por mucho que lo ame.
Por fin llegó la hora de la subasta del famoso cuadro de Cezzane y adivinen quién se presenta a la subasta, nada más y nada menos que Guillermina, decidida a acabar con la subasta, no sé qué pasará, pero doña Janice tiene la oportunidad de aclarar todo y dejar claro que su esposo no es un aprovechado, porque ella tiene una carta que doña Josefa le dejó a Sebastián donde explica que el cuadro le pertenece pero ella juró que nunca iba a mostrar esa carta, creo que lo va a tener que hacer a pesar de su juramento.