Nadie puede negar que el boxeo nicaragüense está pasando una mala racha.
Las derrotas llegan más que las victorias, las satisfacciones son pocas, el desencanto aumenta. Sin embargo, aún queda tiempo para enderezar la nave, tratar de hacer un buen trabajo, porque no todo está perdido.
Luis Pérez aún se mantiene como campeón súper mosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), gracias a un ajustado fallo favorable que obtuvo hace una semana sobre el ruso Dimitri Kirilov.
Juan Palacios está que rasca por recibir un nuevo chance. Las promotoras “Boxing Star Promotions”, Prodesa y “Pinolero Boxing” tienen en agenda varias carteleras.
Hay otras dos promotoras que hacen planes de debutar con buenas carteleras. No todo está perdido, hay esperanzas de mejorar y enrumbar nuestro boxeo a mejores niveles de rendimiento, con peleadores disciplinados, que se entreguen por entero a su trabajo.
Muchos de estos muchachos se dedican enteramente al deporte.
Cierto, no reciben una gran paga en cada una de sus peleas, pero van construyendo el camino hacia empresas mayores, etapa que también quemaron Pérez, Ricardo Mayorga y Rosendo Álvarez.
Debe pulirse
El sábado, el chontaleño Santos “Toro” Benavides noqueó en dos asaltos al panameño Víctor “La Sombra” Pérez.
Creo que el sobrenombre no está bien seleccionado. El “actor” Pérez debería ser mejor o el “clavadista”, porque se lanzó descaradamente a la lona, sin golpes de mayor repercusión.
Pero más que el poco nivel del panameño, lo que se vio fue a un “Toro” Benavides desajustado, lejos de tener una buen distancia, precisión de su golpeo, para atacar al panameño.
El mismo Benavides y su entrenador Arnulfo Obando, se justificaron que no realizaron sesiones de guanteo por un corte repentino que sufrió en una de sus cejas.
Pero creo que no debemos limitarnos a esa explicación. Benavides ya es un estelarista en el boxeo nacional, atrae público y mucha de su clientela fiel podría dejar de asistir al gimnasio si no muestra señales de mejoría.
El chontaleño es muy disciplinado. Trabaja horas extra en el gimnasio, pero debe haber pronto una mejoría sustancial de su boxeo para pensar que puede llegar a los mejores escenarios del mundo.
Sorprendieron a Alfaro
José “Quiebra Jícara” Alfaro fue sorprendido la noche del viernes en Argentina, en el Festival KO a las Drogas, porque a última hora le cambiaron el rival, cayendo por decisión mayoritaria ante César Cuenca.
Digo que lo sorprendieron, porque según Juan Brignone, editor de Boxe.Org y escritor de boxeo en ESPN, el nica enfrentó a un rival huidizo, zurdo y contragolpeador, experto en deslucir a sus rivales con su estilo enmarañado que agrada muy poco a los aficionados.
Alfaro se estaba preparando para enfrentar a Marcos Maidana, supuestamente un boxeador que le gusta fajarse. Pero como casi siempre cuando los nuestros pelean fuera, el cambio se dio sin mayores problemas y Alfaro se vio perjudicado.
Esto de sorprender a los rivales es similar a lo que sufrió Carlos Fajardo en Japón, ante el prospecto local Koki Kameda.
Fajardo tardó más de dos días viajando hasta Japón. Según explicó Dean Dixon, los japoneses escogieron la ruta más larga para viajar a ese país, y eso por supuesto afectó las condiciones y el estado anímico del pinolero.
Ojalá que en el futuro no vuelvan a surgir este tipo de inconvenientes, cuando nuestros boxeadores asumen importantes compromisos en el extranjero.
En Nicaragua, con todo y ese problema de doping de Mayorga y Rosendo con el diurético Furosemide, se pelea limpio, se respetan las reglas y si el extranjero tiene méritos para ganar, le adjudican la victoria.