Los niños y niñas del campo trabajan hasta diez horas diarias en labores agrícolas. ( la prensa/archivo )

Niños “pesan” en labores del agro

[doap_box title=»Detalles sobre la investigación» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La mayoría de informantes del estudio del Trabajo Infantil en la Agricultura, efectuado hace año y medio en Nicaragua, fueron mujeres, cuya vinculación en el hogar es de madre, abuela o hija mayor En los 15 hogares seleccionados, los encuestadores encontraron el predominio de seis a siete personas. […]

[doap_box title=»Detalles sobre la investigación» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La mayoría de informantes del estudio del Trabajo Infantil en la Agricultura, efectuado hace año y medio en Nicaragua, fueron mujeres, cuya vinculación en el hogar es de madre, abuela o hija mayor

En los 15 hogares seleccionados, los encuestadores encontraron el predominio de seis a siete personas. De éstas se estima que cuatro eran los hijos.

Prevalecieron además los menores de entre 5 y 13 años.

Durante la indagación laboral, también se comprobó que la mayoría de núcleos familiares tiene una jefatura masculina.

En datos cuantitativos, lo anterior indica que de cada 10 hogares siete estaban, en el momento de la encuesta, bajo responsabilidad del hombre.

El resto, en tanto, estaba dirigido por mujeres, según detallan los resultados del estudio divulgados ayer.

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La fuerza de trabajo infantil sigue activa en el área rural del país, con ingresos que en el mejor de los casos alcanzan el salario mínimo del sector.

Es decir los 869.40 córdobas (49.8 dólares) al mes, incluyendo los tres tiempos de comida.

Según el estudio del Trabajo Infantil en la Agricultura, realizado en Nicaragua con el apoyo del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT IPEC), más de la mitad de los menores se inician en las labores agrícolas a una edad que oscila entre los 5 y 9 años.

“O sea a muy temprana edad, eso fue lo que al menos en Chontales, zona escogida para la investigación, se encontró”, comentó la consultora del trabajo, María Aurora Suárez.

La experta detalló que, incluso, los niños y niñas ya están diversificando las labores domésticas.

Entre éstas destacan el acarreo de agua, corte de leña y el cuido de hermanos.

De acuerdo con la encuesta, más de la mitad de la población infantil que en la actualidad trabaja en el campo, tienen edades entre los 5 y 13 años.

Hecho que viola el convenio 138 de la OIT suscrito por el Gobierno, referido a la edad mínima de admisión al empleo, donde se estipula que no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar (14 años especifica el Código Laboral nacional).

en la informalidad

El diagnóstico también revela que la mayoría de menores trabaja para familiares. Y sólo una mínima parte lo hace para empleadores o vecinos.

De modo que ningún menor cuenta con prestaciones sociales, y su trabajo productivo no es remunerado.

Además se encontró que los niños y niñas, entre 10 y 13 años, participan mayormente en época de siembra.

No obstante, en la fase de cosecha las niñas casi nunca se involucran.

En cuanto a las formas de pago la radiografía laboral descrita reportó que la mayoría recibe pagos para satisfacer algunos gastos personales.

Aunque sorprendió que los adultos, al momento de la investigación, vieron como natural el panorama, comentando de entrada que los niños trabajan por razones económicas y formativas.

La mayoría, inclusive, dijo no estar de acuerdo en que no trabajen, siendo las mujeres adultas las que más piensan de esta forma.

Entre tanto, buena parte de la población infantil consultada coincidió que laboran en el agro porque son obligados por sus padres.

A excepción de los adolescentes mayores de 13 años, quienes concordaron que les gusta el trabajo, y que lo mismo obedece a razones de índole económica.

“Al analizar los hogares en realidad encontramos que las condiciones económicas son precarias, influyendo en esto la falta de tierras y la ausencia de políticas públicas que protejan y apoyen la producción”, expuso la especialista.

Suárez, en ese sentido, aconsejó al Estado nicaragüense tomar medidas para hacer cumplir la legislación laboral y las estrategias de protección enfocadas en el segmento infantil.

“Si no se hace eso los niños y niñas van a continuar sin oportunidades para estudiar y para tener un desarrollo óptimo”, advirtió.

El rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA), Telémaco Talavera, refirió que están dispuestos a revertir los resultados.

“A nosotros nos interesa hacerlo porque el trabajo infantil en la agricultura tiene varias causas, como es el de la pobreza, que se fortalece al no haber un fondo de fomento a la producción; sumándose el no acceso pleno a la educación ya que (entre otras cosas) no hay las suficientes escuelas ni maestros en la zona rural ”, argumentó.

Talavera anotó que la UNA está trabajando en el desarrollo de más capacidades científicas y técnicas en el sector. “Para aumentar precisamente la competitividad en el mismo”, apuntó.

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